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Dónde depositar un esqueleto malformado-Por Garcilazo

Hay condenas que enaltecen y otras que humillan, no es lo mismo un preso político en dictadura que un violador serial.

Hay insultos que califican y a pesar de todo se llevan, no con orgullo pero sí en razón de pertenencia: Como hombre puedo ser un “pelotudo”, precisamente porque tengo pelotas, lo que no le ocurre a las mujeres por natural predisposición.

Tildar a alguien de “hijo de puta”, si bien no lo enaltece tampoco debería descalificarlo, porque ninguna prostituta tiene un hijo por ingenuidad o error, sino por amor y aunque no sea todo lo puro que se pretende,cada uno se entrega a su manera y elige para su futuro una descendencia que lo perpetre con quien le da la gana.

Hay sí un insulto que es verdaderamente lapidario y es cuando alguien te dice: “andate a la concha de tu madre”, porque infiere cierta inmadurez, alguien que deambula por el mundo sin haber sido terminado en su engendro, algo así como sacar el pan crudo del horno. Por eso es un idiota, no puede valerse por sí mismo, no tiene ideas propias y articula a duras penas actos incoherentes, desubicados y fuera de toda correspondencia.

Los conceptos emitidos por Alfonso PRAT GAY calificando como “grasas” a los militantes del kirchnerismo deben incluirse en estas expresiones vanas, impropias, que se ajustan plenamente al discapacitado que acabamos de calificar, no conozco a su madre y aunque fuera una mujer de la vida seguramente haya querido tener un hijo tal vez exitoso en el económico, tampoco es un “pelotudo”, porque en su mercantilismo vil es un adelantado que posterga a las grandes masas populares.

Sabrá el ministro dónde tiene que ir para cuando la coraza del poder no lo incluya y puedan venir represalias de tantos trabajadores e intelectuales honestos.

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