CRISIS EN LA INDUSTRIA: Cierra fábrica de calzado en Catamarca y se desprende de su estructura productiva para importar calzado de Brasil

La crisis de actividad que golpea a la industria del calzado sumó un nuevo cierre en el norte del país. El Grupo Dabra, la corporación nacional dominante en el mercado de retail deportivo y calzado de la Argentina, confirmó el cese definitivo de las operaciones en su planta ubicada en la localidad de Sumalao, provincia de Catamarca. El cierre definitivo de las instalaciones marca no sólo la desvinculación formal de 23 trabajadores, sino también la desaparición absoluta de la fabricación local para los históricos botines de la marca Lotto.

La drástica resolución fue oficializada en el transcurso de este mes de mayo, lo que pone de manifiesto un rotundo cambio de rumbo en las operaciones del holding empresarial. Fundada en 1970 y con más de 50 años de trayectoria, la firma controla un potente ecosistema integrado por las reconocidas cadenas Dexter, Stock Center y Moov, junto a la plataforma líder de comercio electrónico Netshoes, incorporada a sus activos en 2019.
Hasta el momento del cierre, el grupo operaba de manera mixta como comercializador y fabricante; sin embargo, a partir de ahora, abandonará por completo su faceta industrial para consolidarse exclusivamente como un gigante de la logística y el comercio de reventa omnicanal.
Conflicto gremial: portazos y protestas en Sumalao
La parálisis de la planta de Sumalao encendió la tensión gremial en Catamarca. La modalidad implementada por la empresa generó repudio debido a que los operarios se presentaron en las instalaciones en su horario de trabajo habitual para encontrarse, sorpresivamente, con las persianas bajas y las puertas cerradas. A partir de este virtual lockout patronal, se inició un conflicto gremial ante las marcadas irregularidades de la primera propuesta de desvinculación económica acercada por los abogados del grupo minorista.
Frente a esta situación, la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) tomó una activa intervención en el ámbito administrativo provincial. Tras negociaciones bajo la supervisión del Ministerio de Trabajo catamarqueño, el sindicato logró destrabar el conflicto alcanzando un entendimiento formal para garantizar las compensaciones económicas, estableciendo un esquema de liquidación de las indemnizaciones en cuotas. A pesar del acuerdo legal, la medida dejó un profundo impacto y un sabor amargo en Sumalao debido a la pérdida irreversible de mano de obra calificada en la región.
Los motivos del repliegue empresarial: inviabilidad local e importación desde Brasil
Bajo la conducción ejecutiva de Alberto Calvo, un exmiembro de Nike que asumió el liderazgo del grupo en 2019 con el objetivo de modernizar la firma mediante su suite de softwareNexus, Dabra fundamentó el desmantelamiento de su fábrica en la inviabilidad de sostener los márgenes de rentabilidad industrial en la Argentina. Los directivos explicaron que el modelo productivo de calzado nacional se volvió insostenible frente al actual contexto económico, caracterizado por una persistente retracción del consumo interno en el rubro de artículos deportivos y altos costos de fabricación en las provincias, además del impacto de la apertura de importaciones.
En lugar de sostener la estructura y el riesgo de una planta fabril propia, la corporación optó por flexibilizar su operatoria para hacerla económicamente «más liviana», concentrándose puramente en sus 120 bocas de expendio físicas y sus canales digitales. Para suplir la ausencia de los botines Lotto nacionales, Dabra virará su estrategia de abastecimiento hacia un modelo puramente importador, sustituyendo la producción local por el ingreso directo de calzado terminado proveniente de Brasil, una vía que la empresa considera sustancialmente más económica y competitiva.
La desindustrialización en las economías regionales
Para el arco sindical de las economías regionales, el retroceso del Grupo Dabra no es un episodio aislado, sino que se inscribe en un preocupante proceso de desindustrialización de las provincias del interior. Las organizaciones gremiales alertan que la combinación de una fuerte caída en el volumen de ventas internas junto a una progresiva desregulación y apertura para el ingreso de bienes extranjeros está forzando a medianas y grandes empresas a mutar de fabricantes a simples comercializadoras.
Al igual que lo ocurrido recientemente en otras ramas fabriles nacionales, como el caso de Lumilagro, que trasladó parte de su producción al exterior para abaratar costos energéticos y logísticos, el abandono del rol industrial por parte de los principales jugadores del mercado local destruye empleo genuino y degrada las cadenas de valor y de proveedores en el interior de la Argentina.
FUENTE. MG



