Crece la brecha entre ingresos y costo de vida
Una familia precisó casi 1,5 millones de pesos para no ser pobre en CABA

La medición del instituto porteño capta con mayor precisión la canasta de consumos, sin incluir alquileres. Diferencias relevantes respecto a los datos de Indec.
Una familia tipo en la Ciudad de Buenos Aires necesitó en marzo cerca de 1,5 millones de pesos para no ser considerada pobre, según las estadísticas oficiales porteñas. El dato deja al descubierto la creciente brecha entre ingresos y costo de vida: si los adultos del hogar dependieron exclusivamente del salario mínimo —que en ese mes fue de 352.400 pesos—, no lograron reunir siquiera lo necesario para superar la línea de pobreza. En paralelo, las propias mediciones ubican el umbral de “clase media frágil” (baja) en ingresos de entre 1,5 y 1,9 millones de pesos, una franja cada vez más estrecha y difícil de alcanzar. En un contexto donde el Indec reporta una baja en la pobreza, otras mediciones dan cuenta de un flagelo en expansión.
Siguiendo una técnica similar a la del organismo nacional, el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (Idecba) construyó la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que definen las líneas de indigencia y de pobreza, respectivamente. Se trata de una medición unidimensional de las carencias, centrada exclusivamente en el nivel de ingresos pero que valoriza esas canastas a partir de una actualización de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018. De esta manera, logra captar con mayor precisión los patrones actuales de consumo —en particular en servicios—, donde se registran diferencias relevantes respecto de la estructura de ponderaciones del Indec, que implican subestimar la incidencia real de la pobreza.
A su vez el Idecba brinda una estratificación más amplia. Por un lado, tiene la posibilidad de identificar a los sectores más desprotegidos de la sociedad en términos de situaciones de indigencia y de pobreza y, por el otro, da cuenta de la heterogeneidad de los sectores no pobres de manera de facilitar un análisis más integral de la situación social de la Ciudad de Buenos Aires y su evolución en el tiempo.
La estimación deja afuera dos gastos centrales para la población porteña: el pago de alquiler y expensas. De contemplarse estos servicios, el umbral de pobreza sería mucho más alto. Según el último relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), el costo de alquilar un monoambiente en la capital fue de 580.000 pesos en marzo; en tanto el valor de un dos ambientes llegó a 690.000 pesos y para un tres ambientes ascendió a 970.000 pesos.
El Idecba define en situación de indigencia a los hogares cuyo ingreso total mensual no alcanzó para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), valuada para un hogar tipo en 814.709 pesos en marzo. Una cifra que comparada un año atrás representó una suba del 31 por ciento, en línea con la inflación medida por el índice de precios de la Ciudad de 32,1 por ciento. Si los dos integrantes del hogar percibieran el Salario Mínimo Vital y Móvil como único ingreso, se encontraron en situación de indigencia.
Un hogar unipersonal, en tanto, necesitó 267.118 pesos para no ser indigente y 539.226 pesos para no ser pobre. Alguien que trabaja, vive solo y percibe a cambio el Salario Mínimo Vital y Móvil en la capital es pobre. En situación de pobreza están aquellos hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. La CBT en la medición oficial fue de 1.489.829 para un hogar tipo y superó los mencionados quinientos mil pesos para un hogar de un solo integrante. Respecto de un año atrás la CBT subió 29,8 por ciento.
Hogares no pobres, más pobres
El Idecba también releva la situación de los hogares no pobres, que integran la clase media en un sentido amplio y heterogéneo. En ese universo se ubican, en primer lugar, los denominados “no pobres vulnerables”: sectores que, si bien logran ubicarse por encima de la línea de pobreza, se caracterizan por una alta fragilidad económica, con escasa capacidad de ahorro y una fuerte exposición a caer nuevamente en la pobreza ante cualquier shock de ingresos o aumento del costo de vida: su ingreso mensual supera la CBT, pero no alcanza a cubrir la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo, que en marzo de 2026 ascendió a 1.874.289 pesos. Estas franjas de la población enfrentan condiciones de vida ajustadas e inestables.
En tercer lugar aparece el “sector medio frágil”, integrado por hogares cuyo ingreso mensual alcanza al menos la Canasta Total (CT), pero no supera 1,25 veces ese valor; es decir, no excedieron los 2.342.860 pesos en marzo. Se trata de un segmento que, aunque logra cubrir un nivel de consumo más amplio que el de los sectores vulnerables, mantiene márgenes reducidos para el ahorro y una fuerte dependencia de la estabilidad de sus ingresos. A partir de ese umbral se define el sector medio o “clase media” en sentido estricto, cuyos ingresos permiten costear entre una y hasta cuatro veces la CT —esto es, hasta 7.497.154 pesos—, habilitando un mayor acceso a bienes y servicios, aunque no necesariamente exento de tensiones frente a la volatilidad económica.



