País

Cientificidio modelo 2026: la nueva ola de despidos en el sistema científico

Semana de protestas contra los recortes

Acorralado por la corrupción y la pérdida de control de la agenda, el gobierno hace lo único que sabe: despedir gente y prescindir de especialistas que realizan tareas cruciales.

Cercado por las denuncias de corrupción y la baja en la imagen positiva, el gobierno recurre a su vieja fórmula de la motosierra. Achicar el Estado, la única política que tienen en carpeta para retomar el centro de la agenda. Con el eufemismo de “ganar eficacia” en las diferentes áreas, la administración libertaria echa trabajadores que desempeñan funciones centrales en sectores sensibles, como el científico, el tecnológico y el industrial. El Ejecutivo desatiende el mandato del Congreso, desoye a la justicia y opta por no cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. Deja al borde del abismo a docentes y también a la mayoría de los investigadores del Conicet, que prácticamente tienen los salarios congelados desde el comienzo de la gestión. En paralelo, ajusta al resto de los organismos, y lleva adelante una nueva oleada de despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industria (INTI), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), entre otros.

Diego Hurtado, investigador del Conicet, físico e historiador de la ciencia y la tecnología, señala: “Como siempre le ocurre a Sturzenegger y a Caputo, su proyecto económico vuelve a fracasar. Ya no saben qué más entregar: regalan nuestros recursos naturales; se endeudan para generar ganancia ficticia a través de la especulación financiera. Advierten que el plan ya no les funciona y empiezan a ver el derrumbe de cerca y el malestar”.

Y sigue con su reflexión: “Aunque resulta una tontería comparar a una dictadura con una democracia de baja intensidad como la nuestra, este representa un punto de llegada al proyecto de país que comenzó con Videla y con Martínez de Hoz. Destrucción de capacidades productivas, del conocimiento y desregulación”.

Apagón tecnológico

En el SMN, el gobierno ya echó a 140 empleados y buscará hacer lo mismo con 100 más en el transcurso de los próximos meses. Se trata de científicos, técnicos y operadores que desarrollan tareas vinculadas a la confección del pronóstico y del sistema de alertas tempranas. La mayoría pertenece a estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo y a lo ancho del país. Como respuesta, los gremios siguen movilizados y convocan a un “apagón tecnológico” para el próximo viernes. En un flyer de la convocatoria, anuncian: “Sin meteorólogos no hay seguridad aérea. Vamos a parar y los aviones no van a volar”.

La motosierra del gobierno libertario pone en riesgo la ejecución de actividades aeronáuticas y agropecuarias, que dependen de los análisis y de la información que pueda aportar el Servicio para la seguridad de sus operaciones en pleno vuelo y para planificar siembras frente a posible granizo o sequía. Una muestra más de que si desaparece el Estado, reina el sálvense quien pueda.

Como antecedente, entre despidos, jubilaciones y traslados a otras dependencias, en 2024, más de 200 personas dejaron el SMN. En consecuencia, si bien las estaciones meteorológicas deberían funcionar las 24 horas, lo hacen con registros cada tres horas. Menos personal da como resultado un pronóstico que se realiza con un 80 por ciento de eficacia. Si los recursos humanos continúan mermando, ese porcentaje seguirá bajando.

Industricidio

En el INTI las cosas no marchan mejor ni mucho menos. El gobierno dio de baja más de mil servicios que presta el Instituto con el objetivo de beneficiar a los privados. Al quitar las tareas, los trabajadores que se encargaban de realizarlas serán desplazados. Se estima que alrededor de 700 especialistas podrían dejar el organismo luego de esta nueva ola de ajuste decidida por el ministro desregulador Sturzenegger.

Yamila Mathon, especialista en Tecnología de Gestión y del Conocimiento del INTI, señala a Página 12: “En 2024, ofrecieron retiros voluntarios, que de voluntarios tuvieron poco; a mitad de 2025 llegó el embate del decreto 462, donde se intentó disolvernos y convertirnos en una mera oficina técnica de Economía, pero con la lucha y la votación del Congreso fue volteado. Ahora, en 2026, señalan que hay mil servicios que el INTI no debe prestar más, a pesar de ser esenciales para el cuidado de la población”. Y agrega: “La baja de los servicios es la antesala para generar una nueva estructura, que obedecerá a recortar puestos de trabajo que, según prevén, no serán necesarios desde la óptica de las autoridades”.

Entre las principales tareas que dejará de realizar el INTI, se pueden nombrar las mediciones, las certificaciones de seguridad y las calibraciones de productos variopintos como surtidores de nafta, alcoholímetros y cinemómetros. Mathon brinda un ejemplo: “Supongamos un alimento envasado. Para poder comercializarlo en góndola o exportarlo, los empresarios deben pasar los controles de Senasa. Desde las empresas suelen recurrir al INTI, inclusive pudiendo ir al privado, cada vez que tienen que hacer esos ensayos para validar sus productos, porque tiene prestigio y es el único organismo que realiza múltiples pruebas de manera integral. De lo contrario, como va a suceder de aquí en más, el empresario deberá ir a diferentes laboratorios según la prueba requerida”.

Desde el inicio de la actual gestión, se estima que 800 personas ya dejaron el INTI con jubilaciones, retiros voluntarios y cese de contratos. Este martes a las 10 de la mañana, junto a la CNEA convocan a una conferencia de prensa en avenida General Paz 5445 bajo el título “Defender el INTI es cuidar la Argentina”.

Papelón nuclear

El panorama en la CNEA es desolador. El organismo encargado de llevar adelante el hipotético “plan nuclear” del gobierno también tiene la intención de realizar una reducción de personal. Existen alrededor de 350 contratados que están en la mira del gobierno. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, publicó en la red X: “Hoy vemos con claridad las consecuencias de décadas de malas decisiones y pérdida de rumbo. Durante años, se utilizó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —y al sector nuclear en general— como aguantadero de la política. ¿El resultado? Una dotación que se duplicó sin la incorporación de una sola línea de generación de ingresos más allá del Tesoro Nacional”. Y, en otro pasaje, afirmó que estaban trabajando en la “reestructuración integral” de la CNEA y adelantó que pronto “habría novedades”.

También este martes a las 11.30, trabajadores y trabajadoras del Centro Atómico Bariloche (una de las dependencias de la CNEA en el país), se concentrarán en el ingreso de la avenida Exequiel Bustillo 9500 y denunciarán el desmantelamiento del plan nuclear argentinoIgnacio Cortés, miembro de la institución, dice a Página 12: “Ramos Nápoli cobró un crédito del Banco Nación por 200 millones de pesos y es el exasesor digital de Karina Milei. Es una persona que no conoce el sector nuclear y sale a decir que la CNEA es un aguantadero. Básicamente quieren terminar con el plan nuclear”. Y sigue: “No queremos que pase lo mismo que, lamentablemente, está ocurriendo en el SMN, el INTI, el INTA. Están por terminar con un activo importantísimo de la sociedad argentina. Por eso, vamos a salir a contarle a la sociedad qué es lo que está pasando”.

Hurtado resume el cientificidio y opina: “No sobra gente en las instituciones; en cambio, falta, y sin embargo, siguen echando. El Servicio Meteorológico no va a poder protegernos de riesgos, de fenómenos ambientales severos; cuando quiera modelizar en el futuro, faltarán datos. En el INTI igual, la salubridad, la seguridad alimentaria, la calidad en los materiales para la construcción, las certificaciones en las fábricas, lo que se usa en los hogares: nada estará garantizado. Con la Comisión Nacional de Energía Atómica, por último, se concreta la destrucción de un sector estratégico por exigencia de la geopolítica”.

En un contexto de ajuste parecido están la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y el INTA, que atraviesan una nueva oleada de “reestructuraciones” para ganar “eficiencia”, los giros discursivos que utilizan desde la administración oficial con el único objetivo de terminar con la producción de conocimiento autóctono y achicar el Estado a lo mínimo indispensable.

Universidades y Conicet: la resistencia avanza

Un informe reciente realizado por la Federación de Docentes Universitarios (Fedun) y el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, destacó que los salarios de los trabajadores del sector universitario acumulan una caída del 33,7 por ciento desde noviembre de 2023 y que llevan 17 meses consecutivos de pérdida salarial. Además, para recuperar el nivel previo al inicio del gobierno libertario, haría falta incrementar en un 50.7 por ciento. Por su parte, el sistema científico atraviesa un ajuste histórico, con recortes que trepan hasta el 50.8 por ciento de los fondos.

Este sábado 18 de abril, de 14 a 19, los científicos y las científicas del país organizaron una jornada de stands, charlas y talleres, bautizada “Ciencia para unir las luchas”. Bajo la consigna ¡La lucha es una sola!, la comunidad de investigadores junto a los trabajadores de FATE visibilizaron una situación común: el gobierno libertario empuja al suicidio de la industria y de la ciencia. En las puertas de la planta de FATE en Victoria (Blanco Encalada 3040), el público pudo disfrutar de presentaciones magistrales como las de los divulgadores Diego Golombek, Valeria Edelsztein y Nadia Chiaramoni.

Tanto las universidades como el sector científico tienen sus leyes vigentes para asegurar el financiamiento, pero al gobierno no le interesa cumplirlas. Como resultado, la comunidad universitaria y científica ya planea una nueva marcha de alcance federal.

Por Pablo Esteban-PÁG 12
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