
La diputada nacional Cecilia Moreau, del Bloque Federal Unidos por una nueva Argentina, es la autora de un proyecto de Ley que podría frenar el maltrato que significa para los usuarios, adquirir prendas de vestir que no coinciden con la talla real de las personas tanto femeninos como masculinos de diversas edades. La legisladora y sus seguidores en las redes sociales reclaman poner coto a esta humillante tendencia que se da en los comercios, y apunta a la responsabilidad de los fabricantes.
¡Quién no sufrido la decepción de comprar una prenda de vestir guiándose por la talla de las reales medidas corporales, y cuando se la prueba, ésta difiere en dos y hasta tres tallas menos que la requerida!
La sensación de haber sido estafados por los fabricantes mezquinos que parecen destinar cada vez menos tejido a la prenda de ropa, está latente en casi todos los comercios de indumentaria, a lo que se añade la tendencia moderna de venderlo todo “talla estándar”, lo cual impone un modelo de persona delgada y/o diminuta, que solo se ve en un país ficticio.
Los usuarios siguen reclamando un tallaje correcto con medidas acordes a su cuerpo, y es un problema que afecta tanto a hombres como a mujeres. Los vendedores no son directamente los responsables, sino los fabricantes. Salvo excepciones, las marcas argentinas no respetan las medidas universales correspondientes a cada talle.
Por ese motivo, avanza hacia un tratamiento en el Congreso de la nación, un proyecto de Ley de la diputada nacional Cecilia Moreau, por el cual “todos los establecimientos comerciales y/o industriales cuya actividad sea la fabricación y/o venta de indumentaria para varones, mujeres, niños, jóvenes y adultos, deberán confeccionar y ofertar la indumentaria que se corresponda con la tabla de medidas corporales normalizadas según géneros y rangos etarios”.
La iniciativa de la legisladora Moreau deberá atravesar un debate en las comisiones de Defensa del consumidor, del usuario y de la competencia, también de Industria y de Comercio.
Es hora ya de poner freno a esta forma de maltrato, cuanto menos engañosa que no respeta las normas de las tallas y mucho menos la ergonomía – una interdisciplina con más de medio siglo que tiene como objeto de estudio la relación del ser humano con los objetos y su entorno, por lo que su campo de investigación es la obtención de medidas corporales de la población. Tallas correctas y congruentes es lo que se reclama y merece por respeto el público consumidor.



