Sociedad

Carnavales en Argentina, una historia de tres centurias

El Carnaval es una de las celebraciones populares más antiguas y extendidas del mundo, y en Argentina tiene una historia propia que combina tradición europea, raíces africanas e influencias indígenas, que le imprimen diversidad y riqueza.
No es homogéneo, cada región y provincia lo realiza según sus cánones tradicionales. Los feriados de lunes y martes de Carnaval en la tercera semana de febrero acogen una práctica cultural que se remonta a la época colonial y que atravesó prohibiciones, transformaciones y fuertes debates políticos.

En Argentina, los festejos ya existían en tiempos del Virreinato del Río de la Plata, cuando los bailes de máscaras y los juegos con agua tomaban tanto salones privados como calles enteras. Con el paso de los siglos, el Carnaval se convirtió en una expresión popular que encontró en las murgas, comparsas y corsos su sello distintivo, recuerdan los anales de la cultura nacional.

Desde los corsos barriales en la Ciudad de Buenos Aires hasta las comparsas de las provincias de Entre Ríos y Corrientes o los festejos del Noroeste, el Carnaval argentino es una manifestación cultural diversa enriquecida durante tres siglos. A esta manifestación festiva popular aportaron las inmigraciones españolas e italianas.

 

Así, las comparsas de candombe fueron dando paso a las murgas porteñas que marcaron identidad en los barrios.

En 1976, la última dictadura cívico-militar prohibió los feriados de Carnaval por decreto, lo que significó un fuerte golpe a la tradición popular. Con el regreso de la democracia en 1983, las murgas comenzaron a reorganizarse en los barrios, y en 2010 la entonces presidenta Cristina Fernández restituyó los feriados nacionales de lunes y martes de Carnaval.

Para su fiesta en la Ciudad de Buenos Aires se organizaron 34 corsos, 111 murgas que integran 10 mil 500 “murgueros” y, lógicamente, cortes de calle programados para la gran celebración.

En Argentina, «corso» se refiere principalmente a los desfiles de carnaval con carrozas, comparsas y disfraces que se realizan en calles y plazas, un evento popular que se celebra especialmente durante el verano.

En particular, el ambiente carnavalesco trae alegría a barrios y llenan anfiteatros, festejos que se extenderán hasta el 25 febrero con un cierre especial a lo largo de la Avenida de Mayo con el apoyo del gobierno porteño. Las autoridades de cultura de la ciudad estiman que alrededor de un millón de personas disfrutarán de estas fiestas populares.

La clausura del Carnaval Porteño a lo largo de la céntrica arteria citadina incluirá –adelantan sus organizadores- stands de gastronomía, maquillaje artístico, propuestas infantiles, el característico desfile de murgas porteñas, espectáculos centrales y bandas de cumbia y percusión.

Por  Martín Hacthoum(PL)

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba