Más de un votante Pro aceptó avalar a Macri convencido que este haría un gobierno de gente linda, cool, como uno. En parte aceptó, ya que las primeras medidas de Mauricio chocan con la Constitución, avasallan al obrero y determinan un gobierno para pocos.
Lo que no calculó la clase media es que ella tampoco está invitada a la fiesta. La apertura de las importaciones darán fácil cuenta de las PYMES y el ajuste con enfriamiento de economía harán retroceder un casillero o quizás más a los gendarmes del medio pelo.
Pero todo empezó con el racismo. Ese calificativo a ganar al liberalismo. Y esta miseria humana no arrancó con los K. Es parte del ADN argentino.
Domingo Faustino decía de los gauchos “costumbres de este género, se refería a la forma de vida y de interpretar al país, requieren de medios vigorosos de represión y para reprimir desalmados se necesitan jueces mas desalmados aún, por supuesto que la justicia es arbitraria”.
Tampoco Borges se quedaba atrás: “La deshonestidad, según se sabe, goza de la veneración general y se llama viveza criolla. Fuera de algunos individuos de la Real Academia Española, cuyo sentido del idioma era deficiente, nadie creyó en el justicialismo, monstruo neológico que 17 de octubre. El dictador traía a la Plaza de Mayo camiones abarrotados de asalariados y adictos, por lo común de tierra adentro, cuya misión era aplaudir los toscos discursos”.
Manuel Mujica Laínez, más cerca en el tiempo, fue más allá: “Perón fue lo que se llama un mal innecesario. Ahora toda la inmensa tarea de Martínez de Hoz, cada vez más flaco, cada vez con los ojos más dilatados, de iluminado, de visionario, consiste en lograr que el país vuelva en lo económico al punto donde Perón lo tomó por su cuenta. No sé si lo logrará, pero lo espero por todos. El de él es un esfuerzo sobrehumano”.
Naturalmente que Martínez de Hoz lo logró y su símil Prat Gay sigue con la misma tarea.
Recorriendo la historia, determinamos que el problema con el peronismo no es ideológico ni económico, si no de discriminación.
Todavía hay fanáticos pro perjudicados en lo económico, pero felices de la vida de saber que el negro desaparecerá, ¿O qué creen que es el ajuste sino muerte?