Alarma en Concepción del Uruguay: Granja Tres Arroyos cerró su planta de faena y peligran 1.000 puestos de trabajo

CRISIS EN LA INDUSTRIA
El complejo escenario económico de la provincia de Entre Ríos sumó uno de sus capítulos más dramáticos en materia laboral. La firma Granja Tres Arroyos, considerada la principal empresa del sector avícola a nivel nacional, anunció el cierre temporal y por tiempo indeterminado de su planta de faena «La China», ubicada en la localidad de Concepción del Uruguay. La sorpresiva medida patronal paraliza de forma total uno de los motores económicos más importantes de la región y deja sumidas en una profunda incertidumbre a 1.000 familias locales que dependen de forma directa e indirecta de la actividad.

Los operarios de los diferentes turnos se enteraron de la decisión patronal de una manera imprevista. Durante la madrugada, las alertas comenzaron a replicarse a través de mensajes enviados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), notificando que la planta permanecería cerrada «hasta nuevo aviso». Al intentar ingresar a sus turnos matutinos habituales, decenas de trabajadores se toparon con los portones encadenados, custodia privada y la orden estricta de prohibir el acceso a todo el personal, a excepción de las guardias mínimas de seguridad.
El comunicado de la empresa: crisis de exportación y bloqueos
A través de un descargo, la dirección de Granja Tres Arroyos, compañía que acredita 65 años de trayectoria institucional y una plantilla superior a los cinco mil empleados en todo el país, justificó el lock-out argumentando atravesar una “delicada situación financiera”. Según detalló la firma, la coyuntura crítica es el resultado de la pérdida de competitividad cambiaria, el deterioro macroeconómico general del sector y, fundamentalmente, la clausura de mercados internacionales de exportación debido a los brotes de gripe aviar registrados en el último período.
En su defensa, la patronal remarcó que se vio obligada a recurrir a un procedimiento preventivo de crisis, abrir esquemas de retiros voluntarios y afrontar el pago de haberes de forma escalonada. Asimismo, los directivos de la multinacional avícola descargaron responsabilidades sobre las conducciones gremiales, denunciando haber sufrido “medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas”.

Aseguraron que los paros sorpresivos, las jornadas de trabajo a desgano y los elevados índices de ausentismo dinamitaron la previsibilidad operativa de la planta. Incluso, la firma acusó la existencia de episodios de violencia y bloqueos en las adyacencias de la fábrica por parte de dirigentes sindicales contra aquellos operarios que pretendían cumplir sus tareas. Ante la supuesta imposibilidad de garantizar la seguridad, decidieron avanzar con el cierre “a la espera de encontrar canales de entendimiento” en el futuro.
Crónica de un quiebre anunciado en el sector avícola
Para las conducciones de los trabajadores, la parálisis patronal no es más que el desenlace de un desfinanciamiento sostenido en el que la empresa buscaba ajustar sobre los ingresos del personal. El itinerario de la crisis venía sumando fricciones mes a mes:
- Enero de 2026: El Gobierno de Entre Ríos debió intervenir formalmente para sellar un acuerdo básico de previsibilidad operativa que teóricamente debía regir hasta el mes de mayo.
- Marzo y Abril de 2026: La empresa rompió de forma unilateral los consensos y comenzó a abonar las quincenas y los sueldos en cuotas.
- Finales de Abril de 2026: La patronal presentó una propuesta para recortar la semana laboral a cuatro días, suprimiendo la faena de los lunes y pagando esa jornada caída con un porcentaje reducido.
- Mayo de 2026: La firma cesa por completo las operaciones de forma indeterminada.
Movilización masiva en las calles y audiencia al límite en Paraná
La respuesta de las bases metalúrgicas, de la carne y de la alimentación fue inmediata. Tras una asamblea general de urgencia celebrada en el camping del STIA sobre el camino a Uncal, las familias de los operarios trasladaron el conflicto al espacio público. Las columnas de manifestantes se concentraron frente al Monumento a Urquiza de Concepción del Uruguay para marchar bajo la exigencia unificada de una reapertura de los portones y la liquidación total de las deudas salariales vigentes.
En paralelo a la protesta, el conflicto gremial se trasladó al plano institucional en la capital provincial. La Secretaría de Trabajo de Entre Ríos citó a los directivos de Granja Tres Arroyos y a las federaciones del sector a una audiencia de carácter «urgente e indeclinable» en la ciudad de Paraná, buscando restablecer los canales de diálogo tras el fracaso de la reunión del lunes, cita a la cual los empresarios se negaron a asistir.
Desde el Sindicato de la Carne, su secretario general Sergio Vereda reflejó la profunda preocupación de las bases frente a la parálisis de la planta de faena, que golpea de forma directa a 900 empleados encuadrados en su convenio, al reconocer abiertamente que la situación financiera de la principal agroindustrial avícola de la provincia es «muy difícil de remontar».
FUENTE. MG



