País

Expectación por llegada de la vacuna rusa y formación del ejército de vacunadores.

Por Margarita Pécora B.

Finalmente la línea de bandera (Aerolíneas Argentinas), tendrá la misión de trasladar desde Rusia hacia la Argentina entre el 22 y 23 de este mes, el primer cargamento de vacunas Sputnik V contra el coronavirus, operativo que se realizará bajo fuertes medidas de seguridad tanto en Moscú como en Buenos Aires.

Aunque algunos medios hoy se enfocan en lo espectacular que será el aterrizaje en tierras argentinas del Boeing celeste y blanco con la preciada carga; ello no puede verse separado de la colosal tarea de reclutamiento que está realizando el gobierno argentino en el marco de un Programa que busca reunir a 10 mil voluntarios con perfiles afines a las carreras de Salud, y personal de 54 universitarios nacionales que capacitarán para el proceso de vacunación que indudablemente será el más grande de la historia argentina.

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García se ha mostrado cauto en dar información puntual sobre el comienzo exacto de la campaña de vacunación, pero ya queda claro que ni bien esté listo este ejercito de vacunadores, arrancará con los primeros albores de enero, esta campaña masiva que el titular de la cartera de Salud califica como un gran desafío.

Los voluntarios de carreras de salud y de otras de 54 universidades que forman parte del programa de Acompañamiento Territorial Integral del Voluntariado Argentino se formarán para participar en el proceso de vacunación a través de las capacitaciones que brindará la Dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles (DICEI) por medio de la plataforma de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) gestionada por la Dirección Nacional de Talento Humano del Ministerio de Salud -informan desde el Ministerio-.

Todo un país con sensaciones encontradas, por un lado con ganas de festejar la Navidad en familia; y por otro, la necesidad de extremar los cuidados para llegar con salud al momento de poder recibir la vacuna, y comprobar -como lo deberán hacer ciudadanos de diversas partes del mundo-, si realmente este producto, -al igual que el de otros laboratorios que han saltado etapas-, tiene la alta efectividad que se le atribuye. De cualquier modo, más allá del humano acto voluntario de vacunarse, la mejor alternativa es confiar en la ciencia.

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