
En Crónicas del Ayer nos detenemos esta vez en la edición del martes 11 septiembre 1990 de la quinta extra del Diario Popular que salía por la tarde y daba cuenta acerca del robo del siglo -decía de manera jocosa- ‘ladrones de mortadela en la Casa Rosada’. Ya por ese entonces Carlos Menem había asumido la presidencia de la nación, pero este martes se daba cuenta que ‘el lunes por la mañana se descubrió el robo cometido en las narices de las mejores especialistas de inteligencia y custodios del país. Por un boquete en la pared robaron fiambres, gaseosas y golosinas del buffet de la casa de gobierno por un valor de 2. 500 000 australes.
‘Los granaderos custodiaban -dice la crónica- tiesos y con la mirada fija en el horizonte la Casa de gobierno; la policía controlaba todas las vías de acceso, esquinas y alrededores, agentes de civil recorrían La Rosada con walkie talkies y oscuros anteojos, pero nadie, nadie vio salir a hurtadillas a unos sospechosos sujetos con salchichones, mortadela, pebetes, gaseosas, cigarrillos y golosinas al hombro de lugar más custodiado por expertos de la República argentina.
‘Este robo insólito efectivamente existió, ocurrió el fin de semana pasado en algún momento entre la medianoche del viernes y la madrugada del sábado buffet hora en que los concesionarios del nuevo huésped de la Casa de gobierno descubrieron la novedad. El buffet se encuentra en la planta baja de la Casa de gobierno donde también se asienta un destacamento de la Policía Federal, el despacho de la custodia presidencial, los servicios de inteligencia del estado, la división seguridad de la Presidencia, además de los vistosos granaderos.
‘Durante el fin de semana cuando se produjo el robo permanecieron en La Rosada, además del personal policial de guardia y agentes de civil de seguridad, un cocinero, un cafetero y un ordenanza que cubren la posibilidad de una presencia no prevista del Presidente.
‘Apenas se descubrió la falta de mercadería y el agujero en la pared, los concesionarios del buffet hicieron la denuncia correspondiente ante la policía de la Casa de gobierno, pero fueron derivados para formalizar la presentación a la Comisaría segunda de la Capital.
Con seguridad, el cocinero el cafetero y el ordenanza van a ser los primeros en prestar declaración, pero obviamente ni Agatha Cristi repararía en ellos ni para despistar, aunque cualquiera pueda suponer que algún conocimiento del lugar hace falta para planear este robo y el hambre y la crisis no perdonan ni a los que andan tan cerca del presidente.
De esto daba cuenta la quinta extra del Diario Popular el martes 10 septiembre de 1990.



