¡Qué no sirve el argentino!

… ¡Qué no sirve el Argentino!
– Usted, irónico dijo.-
Y yo, “que usted… era el hijo
de “algo que rima… con… fruta”.
Quiso usar la fuerza bruta
y en lo de… ¡tomo y obligo!
bien abajo del ombligo
le di un fuerte “patadón”.
(aullaba como un mamón
al que le sacan la teta).
– ¡Esto lo hice de Poeta!
– le dije: ¡No de perverso!
con la mano escribo Versos,
no la uso en estas tonteras.
Con Ella, izo la Bandera;
esa, que usted, subestima
y es la que siempre me anima
a lo que hice con usted.
Vaya, no lo pelearé
porque no vale la pena.
Usted, es el que se llena
con sudor del que trabaja.
Usted marca las barajas
o las esconde en la manga
y trata en forma guaranga
al que explota sin conciencia
y hasta tiene la ocurrencia
de decir lo que antes dijo.
Y hasta lo oí, que maldijo
porque perdió una elección
prometiendo solución
que nuca se lograría.
Lo que usted, solo quería,
era ubicarse en un cargo
para cumplir los encargos
de todos los que de afuera
tratan de hallar la manera
de hacer buenos negociados,
(que ya bastante han costado
al País y a su habitante).
Con una voz resonante
le dijo el Pueblo, que no.
– Y porque a usted lo negó
provoca estos desatinos
diciendo que ‘el Argentino
no sirve y nunca ha servido’.
Es notable que el olvido
le borró nombres tan grandes,
… De San Martín, que los Andes
cruzó por la Libertad.
De Belgrano y la heredad
de nuestra invicta Bandera
que usted, por una de afuera
negociando la cambió.
Tal vez, nunca se enteró
que todos los que lucharon
y aclaradas sus conciencias
respetaban la obediencia
con un coraje genuino
de auténticos Argentinos
orgullosos de esa suerte
de ir sin miedo, hasta la muerte
defendiendo nuestro suelo.
Usted ignora el desvelo
del científico que a solas
se enfrenta a violentas olas
de mares llenas de pestes.
Aunque a usted creer le cueste
hallará muchas respuestas
en Músicos y Poetas
que han conmovido a la tierra.
Ignora a los que se aferran
en el campo a los arados
no conoce de sembrados.
y los diarios sacrificios
que para su beneficio
realiza hasta la fatiga.
Y no me haga que le diga
que usted logró hacerse rico
con solo abrir el hocico
lamiendo manos de afuera,
sin importarle Bandera,
Científicos, ni Guerreros.
Que usted es el pregonero
de extrañas corporaciones
que se filtran en naciones
de riquezas naturales,
sin que le importen los males
a los dueños del lugar.
A usted le gusta pasear
pero nunca en su País,
sin importarle que aquí
hay lugares de excepción.
¡Váyase de mi Nación!
‘Agrínguese’ donde quiera.
Haga ondear otras banderas
en el mástil de su orgullo.
¡Este suelo ya no es suyo,
tiene opción para elegir!
Solo le quiero exigir,
cuando elija su camino,
que nunca vuelva a decir:
¡que no sirve el Argentino!
Julio Di Palma ‘El Cacique’



