“PIMPI” COLOMBO: Una mirada al fondo de las Góndolas

Por Margarita Pécora-
Expectante encontramos a María Lucila Colombo, más conocida como «Pimpi» mientras aguardaba en el Salón de los Pasos Perdidos, junto a otros invitados, la votación de la Ley de Góndolas, que finalmente consiguió media sanción para seguir su tránsito hacia el Senado. Allí Comunas conversó con esta mujer de verbo incisivo, que fuera subsecretaria de Defensa del Consumidor en junio de 2008, bajo el mando de la Secretaría de Comercio que dirigiera Guillermo Moreno.
La mirada de Pimpi traspasa la estructura modular de las góndolas de los supermercados para proyectarse hacia algo más profundo: la macroeconomía, de ahí la opinión que compartió con nuestro Medio.
¿Qué perspectivas de impacto positivo ve en esta Ley de Góndola más allá del objetivo de regular la exhibición de los productos de forma más equitativa?
“Considero que lo más importante es que las políticas macroeconómicas del gobierno, permitan recuperar el carril de la Argentina productiva con justicia social, donde el Estado cumpla el rol de ser el factor que ordene los elementos de la económica, para que se pueda producir con la razonable ganancia de las empresas, y sobre todo para que el pueblo tanga acceso a los bienes indispensables para el mantenimiento de cada hogar-formuló la dirigente-.
“La Ley de Góndolas- definió-, es un intento de promover que las pequeñas empresas tengan presencia, y está bien que se procure-asintió -pero para que se logre debe estar acompañado del principio de asociación de las pequeñas empresas entre sí, porque la dificultad que vamos a ver- advirtió-, es que estas entidades pequeñas a veces no van a tener el volumen de producción necesario para poder estar en las grandes superficies. Esa es una parte de la verdad, pero si se asocian entre ellas- reiteró- está bueno porque van a ir ganando sus propios clientes. En muchos casos pueden dar mejores precios, en otros no, porque las empresas grandes tienen posibilidades de hacer productos más económicos.
“Veo bien que se avance con la Ley de Góndolas, pero –acotó- la expectativa para que el pueblo argentino recupere su derecho a comer carne, a que haya leche y queso en los hogares familiares, que nuestros niños crezcan y se desarrollen como merecen, que nuestros jóvenes puedan estar alimentados adecuadamente, y que las amas de casa no tengamos que hacer malabares para que alcance el presupuesto, va a necesitar un proyecto de país que sea nacional, que comprenda que con una mirada solamente de la oligarquía exportadora de materia prima, no da cobertura total a la población.
“No es cierto que la Argentina alimenta a 400 millones de personas, para eso hay que tener desarrollo de la industria alimenticia, que no alcanza con Arcor y La Serenísima- ejemplificó Pimpi-, a las que deberíamos cuidar porque son grandes empresas, pero a veces nos equivocamos- deslizó- y creemos que se trata de poner a competir a las pequeñas y medianas empresas contra las grandes.
“Necesitamos una economía integrada- sugirió-, porque no es que hay una economía popular y otra distinta, toda la economía tiene que tener un sentido nacional y cuidar a su pueblo, y para lograrlo no hay otra que impulsar el desarrollo industrial, para lo cual hay que tener energía al alcance de la competitividad de las empresas, salarios que permitan que la gente acceda a los productos. Es todo un sistema que debe funcionar eslabonado. Por eso son importantes las medidas que tome el nuevo gobierno porque este gobierno (de Cambiemos) cada día que pasa nos hace peor la vida”- disparó-
¿Se espera alguna reacción negativa por parte de los grandes supermercados ante esta Ley de Góndolas?
“No lo creo, a lo sumo, el problema para ellos es más bien administrativo, de organización de las cosas, porque ellos se manejan con grandes volúmenes, pero pensá que algunos dicen que los supermercados no tienen competencia, pero han ido apareciendo los mercados chinos, en algunas localidades permanecen los comercios de vecindad, y todos sabemos dónde nos conviene comprar , si en la carnicería, la pescadería, o en el Súper.
Porque uno no va a comprar la verdura al súper teniendo tres verdulerías alrededor de la casa, y de las tres siempre se escoge calidad y precio. Nosotras (las amas de casa) somos maestras en esa decisión, conocemos el micromundo de nuestra cotidianidad- señaló-, y sabemos bien que el Súper va a poner productos en oferta para tentarnos, y a veces si nos da el bolsillo accedemos y listo. El problema no está en los supermercados- aclaró, éstos son parte de un sistema que necesita industria y que esa industria pueda competir, exportar y le permita a nuestro pueblo alimentarse, vestirse, educarse “- reafirmó Pimpi Colombo, quien es reconocida como una vieja luchadora de los derechos de la mujer, y una de las fundadoras (luego Secretaria General) del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (SACRA).
LA LEY DE GÓNDOLAS
El proyecto establece que la exhibición de productos en góndolas de un proveedor o grupo empresario no podrá superar el 30% del espacio disponible que comparte con productos de similares características. La participación, además, deberá involucrar a no menos de cinco proveedores o grupos empresarios.
El texto también dicta que deberá garantizarse un 25 % del espacio para productos de micros y pequeñas empresas nacionales y cooperativas, y un 5 % para productos originados por la agricultura familiar, campesina, indígena o de la economía popular.
Entre los objetivos del proyecto consensuado, figura “contribuir a que el precio de los productos alimenticios, bebidas, de higiene personal y de limpieza del hogar, sean transparentes y competitivos en beneficio de los consumidores; equilibrar las fuerzas de los operadores económicos alcanzados; ampliar la oferta de productos artesanales y regionales nacionales; fomentar la oferta de productos de la agricultura familiar, campesina e indígena, cooperativas y mutuales”.



