
El politólogo, sociólogo, catedrático y escritor argentino en contacto radial con Comunas afirmó desde su punto de vista filosófico que “en la Argentina no hay una democracia, sino una “democradura”, y lo fundamentó en los rasgos que caracterizan al actual Gobierno que incumple con los principios básicos de la verdadera democracia.
Tenemos democracia, neoliberalismo y lo que tenemos es una gran mentira.
Coincido plenamente. Reunimos algunas de las formalidades de la democracia. – afirmó Borón, pero decir que tenemos democracia me parece francamente una exageración muy grande, porque la Argentina de hecho el único rasgo que tiene de democracia es que hay un proceso electoral razonablemente confiable y transparente, pero después no tenemos ninguno de los rasgos como es alto grado de participación popular en las decisiones, consultas periódicas a la ciudadanía, utilización de referéndum o plebiscitos para decidir sobre temas muy complicados que no pueden resolverse por voluntad propia del poder ejecutivo y legislativo. Por ejemplo el tema de la interrupción del embarazo o el tomar grandes deudas a largo plazo. Son cuestiones que en una democracia se consulta a la ciudadanía.
Una de las 20 verdades de Perón era “que la verdadera democracia es la que sirve al bienestar el pueblo” ¿Cuánto hace que no hay una de esas?
No, acá estamos mal. En algunos de mis escritos al hablar de eso hablo de una “democradura”, más que una democracia. Eso de alguna forma permite ver un poquito mejor dónde estamos parados, pero halar de democracia, la verdad que para mí no tiene ningún sentido.
Cuando uno critica al gobierno le dicen “golpista”…
Un gobierno tiene que legitimarse no solamente por el hecho de ser elegido en un contexto democrático, de elecciones abiertas, etc., sino también lo que llama la legitimidad de ejercicio de la democracia y eso está ausente. Nosotros no la tenemos.
Acá hay un arrasamiento del estado de derecho, no es una exageración, efectivamente eso ocurrió y eso fue posible porque la sociedad de alguna manera convalidó este proceso, pero lo hizo engañadamente, se le prometió una cosa y luego se hizo otra.
Pasa también en Brasil en Chile y en toda A. Latina.
Si vos querés una de las democracias más solidas que hay en A. latina es la que hay en Bolivia. Procesos de consulta permanente a la ciudadanía, y eso habla de una calidad democrática que en la Argentina no tenemos. Acá los grandes temas se deciden a puerta cerrada entre cuatro tipos.
Además hay pertenencia del poder legislativo y el judicial, hacia el poder ejecutivo…
Por eso estamos necesitando una revisión del proceso democrático, hacerlo funcionar de otra manera, porque el actual deja mucho que desear. No es que uno quiera ser pesimista radical pero tampoco podemos creernos que lo que tenemos acá es una democracia.
En otra parte de su diálogo con Comunas Atilio Borón se refirió a los regímenes que no tienen legitimidad popular de fondo y lo que tienen es democracia “de baja intensidad”, “y desgraciadamente es nuestra cruda realidad”-señaló.
¿Cuál es la solución?
Es la gestación de una democracia genuina que solo podemos obtenerla mediante un proceso intenso de participación popular. Eso no se logra con exhortaciones a los gobernantes a ser más democráticos, debes tener a la gente en la calle movilizada pidiendo organizadamente, por ejemplo salir a decir que la despenalización del aborto no lo pueden decidir unos tipos en el Senado, la mayoría de los cuales están apretados por sus gobernadores para votar en una u otra dirección. Es un tema que amerita consulta popular aún con el riesgo que eso implica de que gane o no el pueblo.
La única esperanza es que cambie el color de quien gobierne este país el año que viene…
Si es la esperanza, habría que ver si puede concretarse. No es tan imposible. Depende mucho de cómo nos movemos. Hay que pensar en términos de armar un gran frente y volver a aquello que planteaba Néstor de la “transversalidad” porque con el kirchnerismo y el peronismo solo no alcanza; hoy la situación es más complicada. La sociedad cambió mucho y hay que captar votos de ciertos sectores independientes que fueron inducidos por la propaganda a votar por el macrismo, pero ahora están desesperados y quieren salirse de ahí, incluso algunos del radicalismo.



