
No se le movía un solo músculo del rostro, ni había un mínimo gesto de compasión en la gélida mirada de Marcos Peña, el vocero presidencial de Macri, cuando anunció el veto que echa por tierra las esperanzas de millones de argentinos de conseguir, al menos, un respiro económico con la Ley que iba a retrotraer los tarifazos. Más bien, se le veía disgustado o tal vez enojado con algunos senadores que decidieron finalmente no acompañarlos en el rechazo a la Ley y les consideran desleales.
Sin perder ni un mínimo de tiempo, apenas se aprobó en la madrugada en el Senado de la nación del proyecto de ley para morigerar la suba de las tarifas de servicios públicos impulsada por el peronismo, el Jefe de Gabinete anunció el veto firmado de antemano por Mauricio Macri, usando como argumento que dicha ley “no respeta el mandato constitucional del Parlamento y que no es facultad del Congreso fijar tarifas”.
De este modo hizo evidente la postura inflexible del Gobierno que prefiere desestimar los contundentes argumentos expuestos durante un largo y encendido debate de casi 12 horas, por parte de los 37 senadores que votaron a favor de la Ley, en contraposición con los de Cambiemos que siguen culpando al kirchnerismo de una crisis que en realidad no han sabido manejar, y esgrimiendo el pretexto de un impacto fiscal negativo que beneficia principalmente a la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Lo cierto es que asistimos a un poder ejecutivo inconmovible ante el drama que sufre la sociedad, con los aumentos en gas, electricidad y agua corriente imposibles ya de pagar, y que ha decidido seguir para adelante. Ya junio asoma con más aumentos en el transporte, en el combustible, y la lista no para…hasta sumir en la tristeza y la indignidad a millones de personas.
Mucho se ha especulado sobre el costo político que significa para el gobierno macrista esta severa decisión, agravado por la caída de imagen del Presidente y la utopía de un segundo mandato presidencial, pero está visto que han decidido jugarse el todo por el todo, incluso que los inversionistas se espanten, porque si antes del veto vacilaban en arriesgarse a invertir, ahora huyen despavoridos.
Del veto, al paro
El diputado nacional Hugo Yasky ya había advertido con antelación que «Si hubiera un veto a esta ley se daría una situación de gran conflictividad, de gran movilización callejera, y la posibilidad de que además se convoque a un paro general”.
Pero hoy no amanecieron las calles llenas de gente indignada por el ultraje de ayer, y hay que reconocer que la capacidad de reacción y respuesta de Cambiemos ha sido más rápida que la del movimiento obrero que tendría que tener decidido un rechazo instantáneo al veto y al nuevo endeudamiento con el FMI.
De todos modos, la posibilidad de que se produzca el Paro general de manera inminente, la trasladó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, quien dijo que sólo falta «ponerle la fecha» que seguramente será este «lunes, martes o miércoles» y comentó que «si faltaba algún detonante para este paro, era el veto».
Cuando más se demoren las organizaciones obreras en tomar esa decisión, menos impacto emotivo del criminal veto, queda en la ciudadanía, por eso, sin pérdida de tiempo hay que salir a responder. Ahora todo depende del acuerdo y el sentido común de la dirigencia gremial y todas las organizaciones involucradas.



