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Con pesadillas por el fantasma K

Por  Circe  Ramírez.

Un rasgo de la politización  de los más justos y genuinos reclamos  gremiales,  cobra fuerza hoy  en el discurso del gobierno  de Cambiemos, en particular de   su gobernadora  en la provincia, María Eugenia Vidal,  y  es avivado por el cortejo mediático que  participa cada noche en  coléricos debates televisivos como el de “Intratables”. El fantasma del kirchnerismo  ha comenzado a causarles angustiosas pesadillas.

  Con la sonrisa convertida ahora en una mueca de disgusto,  el  gobierno  se ve acorralado por la presión de los  cesanteados y despedidos, más la nueva camada de pobres que  él mismo lanzó a la calle, a cortar  rutas y  a poner ollas  en todas partes.  En medio de  su aferramiento  de pensar  que  el ajuste  a fuerza de tarifazos que realiza, es lo correcto, el gobierno pierde el sentido común,  y  siente tambalear  sus posibilidades en este año electoral.  De ahí que   todo reclamo social, por muy justo que  sea, el gobierno con un pensamiento notablemente reduccionista,  se lo atribuye a la mano del kirchnerismo convertido ya en un  fantasma  causante de las  más   inquietantes pesadillas, pero  visto  y fabricado como un rival por el propio gobierno de Cambiemos, para polarizar la disputa electoral que se avecina.

“Sean sinceros y digan si son kirchneristas”, es la frase de pedido de sincericidio dicha por   Vidal y  que hoy recorre los titulares de noticias, condicionando  de este modo la solución  del  conflicto salarial de los docentes de su provincia, a  la pertenencia partidaria. Nada más  grosero y equivocado   en una conducta política que niega derechos  en base a conjeturas  sobre  si  dirigentes gremiales, como Baradel, es K o  no, cuando  todos conocen  que  ha sido protagonista también de fuertes paros docentes  contra el  kirchnerismo  cuando le tocó gobernar.

De bandazo en bandazo anda  la gestión de Vidal, que ahora, superada por la presión  docente,  comete una nueva torpeza al  proponer  pagarle mil pesos  a los maestros que no adhieran al paro. Y obviamente, la respuesta de Roberto Baradel (Suteba) no se hizo esperar:

«La dignidad no se compra ni se vende», dijo  el gremialista y ratificó que mañana marchará a La Plata para exigirle a la gobernadora «que reciba a los gremios, si tanta voluntad de diálogo tiene».

Mientras tanto, los paneles de periodistas  reciclados compuestos por  ex diputado, ex  ministros, y demás que  hace rato se pusieron el pijama pero que  comparten el pensamiento neoliberal,  asoman en las pantallas  para proponer al gobierno  hacer cumplir la ley con “mano dura y represión” contra los manifestantes,   no importa si son niños, mujeres, ancianos que  hayan caminado varios kilómetros  bajo la lluvia  o permanecido  largas horas sobre  la ruta,   buscando que alguien escuche  que  no hay nada para darle de comer a los hijos, que  los  planes no los vieron llegar nunca  y  que sólo quieren trabajar porque hasta las changas  se perdieron en esta redada…

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