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Sociedad

Efemérides nacionales: el luto de julio

El dicho popular dice que julio te prepara y agosto te lleva.  Sin embargo, con actitud desafiante, la historia argentina computó tres fechas que engrosaron las necrológicas de julio y, de paso, fijaron jornadas de luto hasta el momento inéditas en la historia nacional. 

Por LB

Hipólito Yrigoyen el 3 de julio de 1933, Eva Duarte de Perón el 26 de 1952 y Juan Domingo Perón el 1°,  pero de 1974. Esos hombres y Esa mujer que se erigieron en la historia como los representantes de «la chusma radical» o de «los cabecitas negras» calaron hondo en los cimientos de un país que sigue buscando su rumbo. Un rumbo con intereses antagónicos históricos, persistentes y procesos cíclicos que, quizás, demuestren que como argentinos no hemos aprendido mucho…

Esos hombres que, con diferencias ideológicas y políticas,  lideraron movimientos nacional-populares: El Radicalismo como primer fuerza política nacional importante, que logró ganar las elecciones con la implementación de la Ley Saenz Peña y el sufragio universal, que de universal no tenía mucho, pero  abría el juego a la participación de los partidos políticos y a una cantidad de  electores, en un juego democrático desconocido hasta el momento. Así, en 1916, llegaba al poder Hipólito Yrigoyen, luego de fallidas revueltas previas por tomar el poder, para volver en 1928 y ser derrocado en 1930 por Uriburu y un grupo de militares. A pesar del cambio que significó la llegada de los radicales al gobierno, siguieron persistiendo viejas prácticas e intereses de una élite dominante,  que impedían la consolidación de un verdadero sistema democrático.

El Peronismo, surgido al calor de una clase obrera desprotegida y organizada, con vastas demandas desatendidas por gestiones anteriores y el apoyo genuino de los Sindicatos, el partido Laborista y las Fuerzas Armadas, de las que el General Perón formaba parte. Con el capital político y simbólico que le dejó el 17 de octubre de 1945 y los «cabecitas negras» con «las patas en la fuente».

Dos gobiernos democráticos que fueron derrocados por golpes militares que pretendían «restaurar un orden» que el radical Yrigoyenismo y el Peronismo de Perón habían venido a «alterar» con la puesta en marcha de dos movimientos nacional-populares de relevancia en la vida política del país y sus pretendidas transformaciones sociales, políticas y económicas, según sea el caso. Anhelos de unos, nostalgias de otros.  Ambos fueron derrocados: a Yrigoyen le siguió el gobierno de La Concordancia, la Década Infame y la proscripción del radicalismo. A Perón, le tocó el turno de terminar con  el fraude electoral y la restauración conservadora, formando parte de una dictadura militar con la «revolución del 4 de junio». Luego, como Presidente constitucional y en el transcurso de su segundo mandato, reforma constitucional mediante, sufrió en 1955 el golpe de estado perpetrado por la fuerzas armadas antiperonistas con el apoyo de la coalición electoral vencida en las urnas, la Unión Democrática. Así, la autodenominada «Revolución Libertadora» proponía volver al orden anterior al Peronismo con la intención de desperonizar las instituciones y la vida política y social en general. Más allá de los objetivos cumplidos o no por la revolución de Lonardi, Aramburu y Rojas, el Peronismo fue proscripto por 18 años hasta que llegó «Cámpora al Gobierno y Perón al poder».

Esa mujer, que logró ampliar las bases del Peronismo con la conquista del voto femenino y la participación activa de la mujer en política, tras los impulsos de la rama femenina del PJ. Esa mujer que se transformó en  «la abanderada de los humildes» a la que no le tembló el pulso al luchar contra la oligarquía restauradora del orden y que «dejó jirones de su vida» como emblema de defensa de los que menos tienen. Esa mujer que, quizás, pretendió ir más allá de lo que el propio Perón quería, se hubiera propuesto o estaba dispuesto a hacer.

Esa mujer y esos hombres, con sus diferencias partidarias e ideológicas, con sus alcances y sus limitaciones, hicieron mella en la historia, dejaron sembrado un camino por el que hoy sigue transitando la Patria,  disputándose entre  modelos y proyectos afines a unos y a otros.

A partir de hoy, 1° de julio, con mirada retrospectiva y sentido de la historia el calendario de julio vuelve a vestirse de luto.

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