Derrumbe en Avellaneda: El estado, las patronales y la UOCRA son responsables
El derrumbe en la obra de Güemes al 900, en la localidad de Avellaneda, que dejó gravemente heridos a 5 obreros de la construcción, vuelva a colocar el debate de la responsabilidad de los accidentes de trabajo en la industria, particularmente en el gremio de la construcción que encabeza los índices de siniestros en la industria.
La construcción es una industria dominada por el trabajo en negro, la precarización laboral y las malas condiciones de trabajo. Las patronales conducen a los trabajadores del gremio a niveles alarmantes de explotación, donde en la mayoría de los casos no se toman los recaudos necesarios en materia de seguridad e higiene para poder desarrollar una obra conforme lo exige la ley. Por medio de esta vía las empresas aumentan su rentabilidad y sus ganancias poniendo en riesgo la vida y la integridad física de los obreros de la construcción. Al final de la obra se embolsan miles de dólares por metro cuadrado mientras el trabajador solo recibe un salario con el que no llega a fin de mes y muchas veces siquiera se le realizan los aportes de seguridad social y cobertura médica correspondientes. Esta modalidad se ha impuesta en toda la industria de la construcción debido a los acuerdos económicos entre las patronales y la UOCRA, que a cambio de coimas en dinero, departamentos u otros favores, permite que los trabajadores realicen sus tareas en estas condiciones, sacando un provecho personal para los dirigentes de un gremio corrompido desde la cabeza hasta los pies. Cuando los obreros intenta organizarse por sus condiciones de trabajo, la UOCRA actual para disuadirlos con todos los medios, incluso con el uso de la fuerza física y la violencia sobre los trabajadores, como es bien conocido.
El estado, por su parte, es consciente de esta situación pero omite actuar a través de inspecciones desde el Ministerio de Trabajo o a partir de los organismos fiscales del estado para perseguir a las patronales que evaden la regularización de los trabajadores y el pago de las cargas sociales. Las estadísticas ubican el trabajo en negro en la construcción por encima del 60% de los obreros de la industria, sin embargo el actúa como una garante del negocio de las patronales.
Se trata del “círculo virtuoso” del que hablara la ex presidenta Cristina Kirchner y que parece satisfacer al nuevo presidente Mauricio Macri: la asociación entre la patronal, el estado y la burocracia para “impulsar la economía”, al costo del sacrificio y la vida de los trabajadores.
La reciente asamblea extraordinaria del Sitraic ha fijado un curso de acción para terminar con el trabajo en negro y con los negocios a costa de nuestros compañeros. Solo un sindicato clasista que defienda los intereses de los trabajadores puede ofrecer una salida al cuadro de explotación al que las patronales someten a nuestros compañeros.
Ante el derrumbe de la obra de Avellaneda exigimos que se investiguen las responsabilidades de este siniestro, los inspectores implicados, la patronal y a quienes se beneficiaron de esta situación, que se condene a todos los culpables.



