Acudo al uso de términos de la Medicina, y la Cinética química, para marcar cierta semejanza entre la cuasi parálisis de la reacción social que se advierte en estos momentos en la sociedad argentina, con el efecto de la anestesia, y la velocidad de la reacción de ciertos los compuestos químicos.
Los 2 primeros meses transcurridos en el Gobierno neoliberal y de extrema derecha de Mauricio Macri que la propia sociedad argentina avaló como ganador en las urnas, han sido más que suficientes para demostrar que “cosificó” al pueblo, al utilizarlo con promesas de cambio, que ya están demostrando ser todo lo contrario de las mejorías que pregonaba, dado que las medidas apuntan, por el contrario, a empeorar la calidad de vida de los ciudadanos al afectar divisas tales como el consumo interno, la producción y el empleo.
Las flechas que indicaban el camino hacia el “cambiemos para mejorar a la gente”, giraron en rumbo contrario. Ahora son las que apuntan al ajuste que implica una enorme transferencia de recursos a sectores concentrados. La alianza Cambiemos había prometido bajar la inflación. Sobre esto último, Macri avisó el miércoles, en un acto junto al supermercadista Alfredo Coto, que habrá que esperar hasta tres años. En los otros objetivos se observa la misma tendencia: en lugar de crecer, la economía empezó a caer, y lejos de haber más empleo, se multiplicaron los despidos y creció la conflictividad social.
Aletargados
A diferencia de épocas pasadas, en las que el pueblo argentino reaccionaba a puro cacerolazo ante cualquier medida del Estado que le afectase, esta vez se nota un comportamiento anómalo, solo comparable a cuando una persona recibe anestesia general y queda “fuera de combate”, lo que significa que está totalmente inconsciente e inmovilizada.
¡Cuántas más pruebas necesita la población para activar sus mecanismos de reacción ante lo que ya se ve ha sido un “engaño” para quienes creyeron en un proyecto que cambiaría para mejor, y que dejaría atrás lo “nefasto”, que creyeron era el kirchnerismo.
Todo parece indicar que muchos piensan que hay que seguirle dando tiempo a Macri para que destruya más la economía nacional, y siga saqueando a las clases trabajadoras llevando a la sociedad a la pobreza máxima y no cero como había prometido.
Se ve que los bailes y el torpe discurso del Ingeniero, fueron suficientes para actuar como anestesia sobre la médula espinal, el tallo cerebral y toda su corteza, porque la velocidad de reacción social es casi nula, incluso tardía la del movimiento obrero- lo cual es aún peor, porque en él, los trabajadores depositan sus esperanzas de ser defendidos ante los atropellos que constituyen los despidos indiscriminados y los techos a las paritarias salariales.
La velocidad de reacción de la sociedad argentina, puede ser comparada con la oxidación del hierro bajo condiciones atmosféricas, tan lenta que puede tardar años. Esperábamos que la velocidad fuera tan rápida, como la que se opera ante la combustión del butano ante el fuego.
Sería lamentable tener que presenciar cómo la sociedad se convierte en masoquista.