En su primer verano como presidente, el poder real sostiene a Mauricio Macri. La justicia, los medios, la clase política y parte de la sociedad realizan el mejor esfuerzo para sostener al líder del pre peronismo en el sillón de Rivadavia.
¿Cuál es el balance de la gestión Macri? Depende de la visión. Si hablamos desde la derecha, mejor presidente imposible de tener. Vitupera todo aquello que huela a popular, bajó el cuadro de Néstor, sacó las retenciones, bajó impuestos para autos de alta gama, despreció a Estela de Carlotto y todo lo que significan los derechos humanos, despidió y sigue echando gente hasta llegar al 15 por ciento de desocupación -tal cual se lo pidió Techint-, levantó el cepo, ordenó a sus aliados insultar a Cristina, apresó a Milagro Sala al tiempo que pide por la liberación de un político venezolano, ninguneó al Papa, se metió en la interna justicialista, o sea, la derecha no cesa de festejar.
No se alegran, son de derecha. Siguen insultando, siguen enojados, la alegría no forma parte de su patrimonio. Pero la gestión Macri no para, no se detiene y la gente lo sigue, el pueblo no, el pueblo está dolido, fragmentado, no entiende nada y lo peor, fue la gran víctima de la devaluación y del enfriamiento de la economía.
Pero el hijo de Franco no duerme y ya sufrimos la baja de subsidios y el aumento de tarifas en medio de cortes de luz.
El gas también se eleva y el agua nos moja los bolsillos. Mientras la JP Morgan, el chase y sus aliados más Rockefeller nos hacen creer que estamos bien porque bajó el riesgo país, los fondos buitres se aprestan a llevarse Vaca Muerta y si pueden YPF. El eje del mal sigue actuando y la gente observa por televisión como son detenidos los prófugos de la efedrina, aunque el pueblo ve que los detuvieron tres caballos con policías en chancleta. La gente dejará de ver a Evita en los billetes. Pero verá una ballena más parecida a un burro que a un cetáceo, la gente aplaudirá el futbol para todos, aunque el pueblo deba pagar en el interior del país para realizar el mismo acto.
Eso sí, la gente en este gobierno si sufrió: no podrá comer pochoclos en el cine. El pueblo no se preocupa por este hecho ya que no va al cine.
Y establecemos la diferencia entre gente y pueblo. La gente opina por radio, compra el diario y milita en la clase media. El pueblo colma una cancha, una plaza, come un choripán, sufre por su salario y no participa de la llamada opinión publicada.
Macri tiene una foto del pueblo en su oficina y lo vio alguna vez en la cancha de Boca, pero a él le encanta la gente, sobre todo cuando participa de la tapa de fin de año.
Igual esto recién empieza y hay una medida que prometió para el pueblo y que todavía no cumplió: la pobreza cero. Pero Macri tiene palabra y en poco tiempo, ajuste, economía fría y otra devaluación mediante, los pobres abandonarán este mundo. No es fácil resistir un simposio de ajustes y menos de la mano de la derecha.