El presidente es Macri gracias al castigo de la clase media al peronismo. Macri, agradecido, gobierna vía decreto y la media clase mira.
El presidente ignora al Congreso y el medio pelo observa. Macri utiliza a la justicia y sus votantes se hacen los distraídos. A todo esto, los intelectuales también colaboran con el presidente haciendo la vista gorda.
Hoy Macri no descansa. Él se hace responsable de esta avanzada liberal que en menos de dos meses instaló en la agenda nacional temas como la desocupación, el autoritarismo, el DNU, la persecución ideológica, los ñoquis, luchadores populares en la cárcel y el ninguneo al Papa Francisco.
Claro que mientras Mau se mueve a piacere, la media clase perjudicada por las medidas antipopulares del ejecutivo no reclama, no protesta, violín en bolsa porque ellos lo votaron.
“Las capas intelectuales de la clase media, por su posición dependiente del aparato cultural, son el coro griego de la alineación cultural de las clases altas colonizadas. Estos grupos tienen por misión crear la ideología que la oligarquía difunde como creación espiritual libre”, manifestó Juan José Hernández Arregui en su obra ¿Qué es el ser nacional?
Por su parte, Claudio Díaz en su libro Manual del anti peronismo ilustrado dijo: “La conciencia intelectual falsa es comprobable de un modo directo en los territorios semi coloniales. Los intelectuales muestran una sensible inclinación a dar explicaciones sicológicas a la realidad del país. Pero ese pensamiento se expresa bajo la presión de la realidad objetiva que lo cerca. Es la estructura económica de la Argentina la que crea estas formas de alineación cultural, vale decir, la desfiguración del país por desconocimiento de las causas materiales que lo oprimen dentro del ordenamiento colonial de los poderes mundiales. Al ignorar las causas, el intelectual convierte sus efectos en generalizaciones indebidas”.
En esta idea la media clase hace una aguda observación sobre los extranjeros que visitan nuestro país. Se hace cómplice de frases tan banales como carente de contenido y sirve sólo para darle la mano al pensamiento antinacional.
No falta el turista que observa y dice: “Que lastima un país que lo tiene todo y no progresa” o “que barbaridad tantos pobres en el centro” o “lastima los gobernantes que tuvo que estropearon el país”. Claro, lo que no saben estos señores -o si lo saben no lo dicen- es que Argentina es lo que es gracias a la cantidad de gobiernos con políticas antinacionales a excepción hecha de Perón, Néstor y Cristina.
También las zonceras aumentan a medida que el media clase sigue desconociendo su origen y traicionando su clase. “Argentina es un gran país lastima la gente”, típica frase de la clase media o “este país podía haber sido Australia o Nueva Zelanda pero Perón estropeó todo”, “el problema son los cabecitas negras” o “sino hubiera existido Perón otro seria el cantar” o “la maldición de este país es el peronismo”.
Y así las cosas. La clase media transfiriendo culpas no logra ni cinco minutos de felicidad y el pueblo todo mira asombrado como los K fueron vacaciones en el sistema, o sea, el imperio se distrajo y el país pudo crecer. Claro que la normalidad ha retornado, hoy Macri es el presidente, la clase media empezó a empobrecerse y la dependencia retorno al país.
Hoy el FMI nos formatea, nos dice cuales serán nuestros objetivos y nuestro destino, lo que no aclara el Fondo es que el objetivo que tiene para nosotros es un nuevo sometimiento, otra época para volver a ser esclavos. Mientras tanto la clase media, mira, observa y se calla ante la catarata de DNU que puso en práctica Macri. Hoy la clase media avala este gobierno, avala pero no se hace cargo. En una palabra, es lo que hay y lo que hay es poco.