


Cuando Woody ALLEN filmó “BANANAS” a comienzos de la década del 70’, todos interpretamos por qué los estadounidenses habían menospreciado a esas republiquetas faltas de moral y orden constitucional, estigmatizándolas con el monocultivo que cae graciosamente del plátano. Los argentinos bien gracias, nunca nos dimos por aludidos, porque si bien para el estreno de la película vivíamos una feroz dictadura, como no bailábamos rumba, vestíamos de elegante sport y mirábamos a Europa desde el estuario, estábamos excluidos de esa estigmatización.
Hoy “La Corte Suprema panameña ratificó el pedido de prisión contra Ricardo MARTINELLI, quien ejerció la primera magistratura de su país entre 2009 y 2014 y que actualmente reside en Estados Unidos, acusado de espionaje ilegal contra opositores, periodistas y otras personalidades públicas. La causa se suma a otra por «corrupción» (portal de Página 12 de la fecha). No estamos hablando de NORIEGA ni de ningún otro tirano prepotente, sino de un presidente constitucional al que un pequeño país centroamericano está queriendo encarcelar.
CASANELLO es un juez joven, con todo el futuro en sus manos, sin antecedentes que lo comprometan, pero con un presente tétrico que lo condicionará de por vida. No quisiera estar en sus zapatos aunque sí se qué es lo que yo haría, llevándome por los antecedentes del imputado y por la larga lista de presidentes de todos los continentes destituidos mundialmente por abuso de poder. El magistrado puede salvar a nuestro país de caer en la categoría de “República Bananera”, que tanto hemos estigmatizado por nuestro estirpe de linaje, o asistir condescendiente a un deterioro social del cual, si bien él no será el causante, con su omisión lo habrá de convalidar.
GARCILAZO