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Costa pobre-Por Gabriel Princip

En 1985 Alberto Olmedo hizo popular un sketch denominado Costa Pobre. El mismo era un dictador de un país centroamericano rodeado de pusilánimes y genuflexos que potenciaban su alcahuetería hacia un impresentable gobernante. Daban risa, claro era ficción.

El 10 de diciembre asumió Mauricio Macri prometiendo pobreza cero, combate al narco y la unión de los argentinos. Claro que tomó el mando desde un presidente cautelar, asumió con dos procesos y viendo por televisión como 700 mil almas despedían a la presidente anterior.

Al igual que en Costa Pobre, o en Bananas de Woody Allen, Mauricio comenzó a decretar la vida. Firmó 29 decretos, a esta velocidad en una semana más superará a Cristina Fernández en 8 años. Pero el problema no es la falta de convicción democrática del presidente sino que se olvida de sus promesas.

En campaña dijo: “todo lo que está bien quedará y aquello que este mal se corregirá”. Bien ya la ley de medios democrática pasará a la historia. El trabajo de años se diluye con una firma presidencial, en el medio los representantes del pueblo que a este gobierno no le interesa.

Uno de los bastiones del gobierno K había sido duplicar el presupuesto educativo a un 6 por ciento. Ya se decretó que vuelve a un 3 por ciento. Maestros que votaron al globo amarillo se estarán preparando para la próxima carpa blanca.

Y de economía mejor ni hablar. El pensamiento M es negociar con los fondos buitres en forma rápida poder endeudarse y devaluar. Por otro lado, Techint ya anunció que se baja un 15 por ciento los salarios o se empieza a despedir gente. Quizás la opción sea elegir las dos variables. Mientras tanto, el dólar a 10 lo sostiene Durán Barba. No es una ironía, pero el ecuatoriano pidió por favor a Prat Gay que evite malas noticias en los comienzos de la gestión del nuevo presidente. El hijo de un tucumano se sale de la vaina por devaluar y responsabilizar a Cristina. El 55’ ha vuelto, la venganza a pleno es el comienzo de la historia de este gobierno empresarial.

Mientras se espera con ansias el ajuste por parte del equipo económico y con angustia el pueblo, los empresarios dan rienda suelta a aumentos sin justificar hasta llegar al gran aumento justificado, el oficial.

El empobrecimiento de la Argentina ha comenzado. La cruzada anti K comenzó a rodarse. En 1955 era el tirano prófugo, ahora será la yegua corrupta. En el medio, el pueblo confundido que siempre paga.

Mucho votaron un cambio porque pensaron que solamente era un cambio de nombres y apellidos. Pero no, el cambio de modelo sólo sirve para que se reduzca la población porque si no se entiende el ajuste lleva a la muerte, ya sea por la vía de la inseguridad o por el camino del hambre pero si o si una parte de la población pasará a mejor vida como en cualquier gobierno liberal. No es mala onda ni fanatismo, es simplemente el estudio y análisis de la historia. No es mala la apreciación que uno visualiza cuando dice: “vienen por todo y nos llevan puestos”.

Hoy hay gente preparada para oponerse a este modelo pero existe otra, la que confundida votó a Macri y ahora está arrepentida, esa por ahora cumple con la teoría que esgrimió Bertol Bretch: “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.

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