Cada vez que hay un recambio presidencial, el ejecutivo que se va es vilipendiado y vituperado con los peores adjetivos. Los medios colaboran desinformando a la opinión publicada.
Carlos Menem dejó el cargo con 34 mil millones de dólares en las arcas del Banco Central, Fernando de la Rúa con 12 y Cristina con 27 mil. El gobierno menemista se retiró con una fuerte desocupación al igual que el radical, pero no el kirchnerismo.
La pobreza era alarmante en el retiro de Menem, 54 por ciento con De La Rúa y menos de un digito en la actualidad. Y así podemos observar todas las estadísticas.
Sin embargo, tanto Menem como De la Rúa se fueron con los medios a favor, pero Cristina no.
Hoy por hoy, las redes sociales se asocian a los medios para desinformar a la población. El Banco Central está vacío, Scioli no dejó ni para pagar los sueldos, los municipios cerraron en rojo y así todas las noticias de los lugares donde cayó el peronismo y ganó la derecha.
Con esta información en la calle, “realizar una devaluación es un acto patriótico” pensará el militante de la clase media mientras la oligarquía sonríe.
La ciudadanía dijo “cambiemos” y se optó por la derecha. Esta corriente política tiene el respaldo del voto popular más los medios estatales y privados. En una palabra, harán una transferencia de las riquezas de las capas medias a la oligarquía sin chistar.
Pero la queja de la herencia recibida por parte del macrismo es solo un acting. Macri recibió un pueblo con escasa pobreza, empoderado en sus derechos, una deuda casi resuelta y una economía activa. También con inflación e inseguridad, pero el actual presidente recibió un país normal muy a pesar de sus críticas.
Macri tiene la oportunidad de pasar a la historia o ser el gerente deseado del imperio. Si cumple con la primera idea, industrializará el país sin necesidad de endeudarse en gran medida. Si les hace caso a sus amigos, este año será el principio del fin para el país. Ya que el endeudamiento solicitado será a cambio de ajuste y la tristeza volverá a golpear las puertas argentinas.
Será un verano conflictivo, luego de a poco se irá consolidando el modelo para que la clase media vuelva a viajar y consumir. Pero en el medio, el ajuste cobrará sus víctimas. La desocupación aumentará al igual que los planes sociales y el rencor hacia el gobierno.
Por ahora, los medios extranjeros, las principales potencias y la oligarquía sonríen con el nuevo gobierno. La oposición brinda una oportunidad histórica y el pueblo está atento y vigilante. Pero para hacer honor a la verdad, si el imperio está contento debemos preocuparnos.