La Argentina sigue dividida en dos. Aquellos que buscaron el cambio a través de Mauricio Macri y aquellos que vieron en Daniel Scioli la continuidad de un proyecto. El domingo 22 todo era alegría en los ganadores y todo era depresión en los perdedores. Pero de a poco, como decía el General Perón, “los melones se van acomodando”.
Una vez conformado el gabinete con olor a entrega, el poder del presidente electo comenzó a desgastarse. No asumió y su pata sindical, Hugo Moyano, ya está disconforme. Macri no llegó al 10 de diciembre y algunos votantes empiezan arrepentirse observando que el ajuste no era una campaña del miedo, sino una realidad. Todavía no asumió y ya existe una agenda de conflictos por parte de agrupaciones de jubilados y sindicatos.
La luna de miel del gobierno liberal puede ser masa corta de lo que el imperio suponía. El ministerio de economía no existe más, ahora es el Palacio de Hacienda y Finanzas. Traducido, la industria no tiene cabida y el poder será empresarial y bancario.
El verano se prevé, según lo anunció el secretario de energía, con algunos cortes que acompañarán a las correcciones tarifarias: no se animó a pronunciar la palabra aumento.
Prat Gay presentará un paquete de medidas antipopulares con un dólar alto, aumento en la edad jubilatoria, suba en el impuesto a las ganancias, aumento fiscal, congelamiento de salarios y jubilaciones y continuidad en los planes sociales. Todas las medidas llevan a un objetivo, bajar la inflación y enfriar la economía. También se agregará en enero o marzo la apertura de las importaciones: chau industria nacional.
El plan diseñado por los cipayos del poder fue aprobado por la Embajada. El mismo lugar donde llegó Macri por primera vez en 2007 solicitando avales para su candidatura presidencial prometiendo a la gente del Tío Sam, ser el único partido pro negocios, pro mercado.
Para que cierre este plan, hace falta represión porque miles de argentinos quedarán afuera del sistema. Un plan social que hoy vale 862 pesos pasará a la mitad de su valor en el verano. El sueldo y la jubilación -que hasta el día de hoy son los más altos de América- pasarán a ser los más bajos. Y así en el concierto de medidas, bajará la popularidad de Mauri y en su detrimento aumentará el liderazgo de Cristina.
Todavía no asumió Macri y su poder se ha desgastado. Cristina ya se va y por la puerta grande. El verano será el comienzo del fin para el gobierno si es que cumple a rajatabla el plan de la Embajada. Quizás Mauricio se rebele y quiera pasar a la historia, pero es más que probable que Macri le siente mejor el rol de gerente de una nueva empresa formada en la Argentina, CIPAYOS S. A. con sede en Balcarce 54.