Todavía estamos a tiempo. Pero uno sabe positivamente que cuando apela a la generosidad del argentino promedio es en balde. La historia nos relata que fuimos derechos y humanos solamente durante el proceso militar, luego formamos parte de diferentes grietas siendo la actual, según el liberalismo la de mayor profundidad.
Estamos a tiempo. El 22 es la segunda vuelta. Ese día, el de la música, podemos votar a un réquiem o un rock and roll, será una fiesta bailantera o un clásico de Wagner, el músico preferido de Hitler, será un dia ricotero o un popurrí de Donald, será lo que debas ser o no será nada.
¿Por qué estamos a tiempo? Es la pregunta. Fácil, el 25 de octubre se disputó una interna en el gobierno. Dirigentes imbuidos de profundas miserias mandaron a votar por Scioli y Vidal, en respuesta otros hicieron lo propio con Macri y Aníbal, consecuencias de estos actos poco generosos Macri quedo a tiro pero nada más. El ganador fue Scioli, aunque la sensación y las encuestas digan que el nuevo presidente es Mauricio. Claro que la boca de urna del día 25 indicaba todo lo contrario.
Poco para confiar en las encuestas y también en algunos dirigentes. La gente cree que hubo una ola amarilla y no es cierto. Sí hubo grandes traidores, Florencio Randazzo un ejemplo, que para confirmar este editorial, se abrazó con Enrique Sanz, su futuro jefe.
Las cartas están echadas. Hoy el massismo en su mayoría vota a Scioli aunque su jefe haya optado por un mensaje confuso. Los progresistas de Stolbizer, que “ya ganó”, seguirán siendo funcionales a la derecha como toda su vida. Rodríguez Saá en privado te cuenta que jamás votaría a Macri con lo cual el resultado puede ser que gana cualquiera pero con escaso margen.
Y ese es el punto y el titulo de la editorial. Macri se cansó de avisarnos que va por la mega-devaluación y achicamiento del Estado y de derechos. Algunos asesores de Vidal recorriendo la provincia ya avisaron que el programa Envión, para chicos, se cerrará. Esto afecta a 2000 educadores de 133 localidades. Scioli también ajustará pero en forma gradual y sin tocar derechos. Pero cualquiera que gana por escaso margen hace ingobernable el país.
Los dueños del globo amarillo hoy festejan, pero qué sonrisa decorará su cara cuando su sueldo se atrase un 80 por ciento, quiera comprar dólares y no pueda porque no tiene pesos. Insultará a Cristina pero su jubilación de ama de casa ya no estará. Ese aporte que hoy juzga miserable será igual a cero. De qué se va a reír cuando los sindicatos copen las calles, cuando los gobiernos provinciales combatan a Macri o cuando Vidal ante el primer conflicto se ponga a llorar. No le encuentro la gracia a votar al sucesor de la De la Rúa. En fin, otra vez se equivoca la clase media, clase dueña del insulto y de la culpa ajena.
Para que el país siga un ritmo normal debería ganar Scioli por amplio margen, incluso el triunfar por un voto tampoco le sirve al ciudadano. Es a todo o nada. Usted decide, pero nadie le pide el voto. Está avisado. Hágase cargo porque Macri es muy sincero, avisa que viene por todo. Si usted se ríe de nada y vota en contra de la yegua, otra vez se va a equivocar, pero esta vez el responsable no será Macri, sino usted. El hijo de Franco avisa, y el que avisa no traiciona. El 22 de noviembre es el día de la música, no estaría bueno festejar con una marcha fúnebre.