La Alegoría de la Caverna de Platón es la explicación de cómo se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. Allí, Platón explica cómo podemos captar la existencia de dos mundos, el sensible y el inteligible o sea, los sentidos y la razón.
El 25 de octubre pasado, en forma imprevista, María Eugenia Vidal se impuso a Aníbal Fernández y se consagró como la nueva Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Alguien sensible se impuso sobre alguien con mayor consolidación en la razón. Ésta es la gran pregunta, ¿Podemos trazar paralelos entre la alegoría y el triunfo de Vidal? Quizás. Por lo pronto, recordemos este mito.
Platón describe en su alegoría un espacio cavernoso, en el cual se encontraban un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que le sujetaban el cuello y las piernas de forma que únicamente podían mirar hacia la pared del fondo de la caverna, sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, un pasillo y, seguidamente, y por orden de cercanía respecto a los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que daba al exterior. Por el pasillo del muro circulaban hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectaban en la pared que los prisioneros podían ver.
Estos hombres encadenados consideraban como verdades las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias, estaban condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas, ya que no podían conocer nada de lo que acontecía a sus espaldas.
Platón continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volver hacia la luz de la hoguera contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa, fundamento de la primera que estaba compuesta sólo de apariencias sensibles.
Una vez que hubiera asumido el hombre esta nueva situación, sería obligado nuevamente a encaminarse hacia afuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior- hombres, árboles, lagos, etc- identificados con el mundo inteligible y fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación viera directamente “el sol y lo que es propio”, metáfora que encarna la idea del bien.
En la alegoría, hace entrar de nuevo al prisionero hacia el interior de la caverna para “liberar” a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que generó que estos se rieran de él. El motivo de la burla fue afirmar que sus ojos se habían estropeado al verse cegados por el paso de la claridad del sol en la oscuridad de la cueva.
Cuando el prisionero intentó desatarse y hacer subir a sus compañeros hacia la luz, Platón asegura que estos serían capaces de matarlo y que lo harían cuando tuvieran oportunidad. Allí se entrevé una alusión al esfuerzo de Sócrates por ayudar a los hombres a llegar a la verdad y a su fracaso al ser condenado a muerte.
Ganó María Eugenia Vidal porque supo ver el mundo sensible que plantea Platón en la voz de Sócrates, mientras que Aníbal se dejó confundir por las sombras y la otra realidad, no supo entender el mundo inteligible.