El Arsat-2 está en el espacio y ya se firmó el acuerdo para lanzar el ARSAT-3 en 2019
En otro hito de la política aeroespacial del país, el ARSAT-2 fue lanzado con éxito desde la Guayana Francesa y pronto fue controlado desde la Estación Terrena Benavídez. Además, la Argentina se aseguró la prestación de la empresa para que el futuro satélite también sea orbitado desde la Guayana Francesa.
FUENTE TIEMPO ARGENTINO
Una luz brillante destelló entre los arbustos que se perdían en el horizonte en el atardecer de Guayana Francesa y ya nadie pudo mirar otra cosa. El punto comenzó a elevarse y a dejar una densa estela blanca a su paso. Unos pocos segundos después una leve vibración y ruido atronador conmovió los corazones de las casi 200 personas que observaban atónitas al Ariane 5 iniciar su camino al espacio desde la terraza del salón Jupiter, edificio de control del lanzamiento ubicado a 12 kilómetros del punto de partida. Dentro de ese cohete de casi 80 metros que a la distancia podía taparse con el pulgar viajaba el ARSAT-2, el segundo satélite de telecomunicaciones geoestacionario fabricado íntegramente en la Argentina, un hito que pone al país entre las 10 únicas naciones de todo el mundo capaces de afirmar su soberanía satelital.
Durante 32 largos minutos los funcionarios argentinos, técnicos del ARSAT y del INVAP, fabricante del satélite, quedaron pendientes de las noticias provistas por el personal de Arianespace sobre el progreso del lanzamiento y de las que llegaban vía celular desde Argentina, donde todo el procedimiento era seguido en simultáneo por el equipo que quedará al cuidado del satélite una vez que este quede en su posición definitiva a 81º Oeste. Apenas el locutor oficial informó que el ARSAT-2 se había separado del lanzador los cuerpos de la comitiva argentina salieron impulsados del borde de los asientos y estalló la emoción. A las 18:17 se estableció el primer contacto con el satélite.
Abrazos, gritos y festejos. Sonrisas y aplausos. Por segunda vez en menos de un año, Argentina había logrado poner un satélite de telecomunicaciones propio en órbita y pronto podría ofrecer servicios de TV, Internet, telefonía y datos a casi todo el continente americano, desde la tundra canadiense hasta la Península Antártica para las cerca de 1000 millones de personas que habitan en esa esa área.
«El ARSAT 2 acaba de dar un gran paso y tengo la suerte de contarles que desde la estación terrena Benavídez ya pudimos tomar contacto con el satélite, así que se van cumpliendo paso a paso las cosas como estaban previstas», señaló Matías Bianchi, presidente de ARSAT, apenas le tocó su turno al micrófono como marca el protocolo de la base de Arianespace. «Nos queda un mes de trabajo para hacer las pruebas necesarias y luego vamos a haber cubierto la posición orbital 81 Oeste y cumplido con el estatuto de ARSAT, que dice que fue creado para proteger las posiciones orbitales de la Argentina con satélites producidos en Argentina», añadió Bianchi que comenzó su discurso agradeciendo a Néstor Kirchner «por la decisión política» y a Cristina Fernández, «por mantenerla».
Luego le tocó el turno al ministro de Planificación Julio De Vido, quien destacó el trabajo de los científicos de ARSAT e INVAP «que hicieron posible este lanzamiento» y recalcó que el plan espacial no acaba aquí sino en 2035, con una escala fundamental en 2019,cuando Argentina tiene previsto lanzar el ARSAT-3, según confirmaron ayer por la mañana tras la firma del contrato entre ARSAT y Arianespace.
De Vido enmarcó este hito junto al primer vuelo del avión Pampa 3 y la inauguración de la central nuclear Néstor Kirchner Atucha 2, ambos acontecimientos de este año. «Cuando hablamos de la continuación del modelo, hablamos del proceso de planificación que se viene llevando en la Argentina desde el 2003 y que en el 2006 tuvo un hito que fueron los planteos de Néstor en materia nuclear, satelital y de aerodefensa. Planteos que este año, a través de la gestión de Cristina Fernández, alcanzaron sus objetivos.»
A un lado del ministro, un hombre de camisa manga corta con el logo de INVAP apretaba su puño mirando a un grupo de técnicos que, del otro lado del vidrio, se abrazaba entre las computadoras que controlaban el lanzamiento. «Ya lo estamos controlando desde Benavídez y empieza su vida», contaba emocionado a Tiempo Vicente Campenni, Subgerente General de INVAP. «Esto es como el nacimiento del satélite. Vienen ahora los primeros pasos y le toca adecuarse al nuevo ambiente que le toca vivir. Después viene una etapa de un mes en el que va a llegar a la posición final, va a hacer la transferencia de la órbita, se van a hacer los testeos para ver que todo funcione con la performance que se diseñó y después a trabajar para dar servicios a todo el país», explica con orgullo. «Toda la inyección fue perfecta, seguro la conclusión va a ser que se ahorró combustible y probablemente esto aumente su vida útil», agrega entusiasmado, recordando que por ese motivo el ARSAT-1 tiene ahora 18 años de utilidad cuando en principio estaba estimado que fueran 15.



