PATRICIA PINTOS: Lo natural y lo antrópico convergiendo en la inundación
La geógrafa Patricia Pintos, investigadora del Centro de Investigaciones geográficas de la Universidad Nacional de La Plata perteneciente al CONICET; señaló a Comunas que en las inundaciones recientes, convergen aspectos climatológicos propios del cambio climático, con otros de tipo antrópicos (humanos) como es la construcción de canales clandestinos para la agricultura y obras para urbanismos privados.
Por Gabriel Russo.
¿Se puede encontrar explicación técnica de estas inundaciones?
Puedo referirme a lo que está sucediendo en la cuenca del Rio Luján, motivo de las investigaciones de nuestro Equipo. Hay una convergencia de factores. No podemos desconocer la incidencia que tiene el fenómeno meteorológico, de una magnitud que en lo que va del mes ha duplicado las precipitaciones esperadas para el mes de agosto. Además están acortándose los plazos entre eventos extraordinarios La anterior fue en noviembre del 2014, ocho meses después una inundación de la sismas características. Es decir antes las inundaciones en la cuenca del Luján tenían periodos más largos.
Hay una cuestión ligada a lo natural, pero también hay que reconocer que intervienen factores humanos que contribuyen a agravar la problemática. En los municipios de la cuenca Alta, Suipacha, Mercedes, Lujan,lo que se verifica es apertura de canalizaciones clandestinas, una de las explotaciones rurales en la actividad agrícola, un cambio marcado en el perfil de actividad agro ganadera a la agrícola, a partir el boom de la soja y los productores en su intención de salvar los cultivos, abren canales clandestinos para evacuar el excedente de agua que se incorpora con un volumen adicional de agua al – ya importante- que tiene el rio en una situación de creciente como la que se ha vivido en estos días.
En la cuenca baja –municipios en la desembocadura del rio Luján, Pilar, Campana, Escobar y Tigre-, el fenómeno que se produce es también de orden humano , antrópico, y tiene que ver con el avance del urbanismo privado.
Consultada sobre cómo se produce esto por los countris, Pintos subrayó:
No es cualquier tipo de urbanización cerrada, es la que sigue el modelo del Nordelta, que entremezcla barrios con lagunas artificiales, que permiten actividades náuticas, comunicación entre lagunas y de ahí al rio Luján y que para eso requieren que los desarrollos inmobiliarios se realicen sobre la planicie de inundación del rio, es decir los bañados y humedales próximos al cauce.
Ello es lo que posibilita la remoción de materiales para producir las lagunas, que luego se usan para el relleno de los terrenos para construir las viviendas. Los terrenos son inundables, hay agua semipermanente y no se podría urbanizar tal como se presentan esos terrenos y es preciso desarrollar una serie de obras de ingeniería hidráulica y movimiento de suelos para permitir altear y protegerlos de inundación.
¿Nordelta, que es barrio privado tuvo que pedir un permiso al municipio, y se lo otorgó sabiendo de estos peligros?
Al municipio y a la provincia, para la localización según la facultad que le confiere la Ley de ordenamiento territorial y usos del suelo, le da potestad al municipio, pero luego que el municipio da eso, hay una serie de estudios que se realizan en la órbita provincial a nivel ambiental y urbanístico que requieren de factibilidad técnica y terminan con una convalidación por parte de la provincia.
Esto no significa que esté bien hecho, es decir que hayan cumplido con el ritual de los procedimientos porque la Ley impediría que los municipios hicieran transformaciones de los humedales sin contar con un plan de ordenamiento territorial.
Muchos de estos municipios no tienen esos planes, y la ley está vigente. Por otro lado la ley provincial que establece la cota mínima de edificación a 3,75 mts es vulnerada a través de los rellenos se logra artificialmente y lo que está por fuera de estos emprendimientos está más bajo y cuando el rio trae tanta agua, se encuentra con un obstáculo que es una sucesión de urbanizaciones cerradas, localizadas junto al rio, en número de más de 65 que ocupan 9 200 hectáreas y lo que hacen es obstaculizar el drenaje del agua.
Por eso es que en Luján en últimas inundaciones el rio tarda mucho tiempo en bajar de su nivel. Antes eso no sucedía.
Resumiendo al respecto, la investigadora apuntó:
“Estamos alertando del impacto de la urbanización cerrada como modalidad dominante en los municipios de Escobar y Tigre, en el funcionamiento del sistema hidráulico del rio Luján”.



