Empleo: el sector privado prevé una desocupación de hasta 7,7% y las empresas mantienen congeladas las contrataciones

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central sobre la base de las estimaciones de 44 consultoras, centros de investigación y entidades financieras, proyecta que la tasa de desocupación alcanzará el 7,7% de la población económicamente activa durante el segundo trimestre de 2026 y se ubicará en torno al 7,5% hacia el cuarto trimestre del año. Paralelamente, los analistas mantienen una expectativa de crecimiento del Producto Bruto Interno cercana al 3% para este año, aunque esa mejora todavía no encuentra correlato en la generación de empleo registrado.
Ese escenario también aparece reflejado en la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que durante mayo volvió a mostrar una caída mensual del empleo privado registrado del 0,1%, mientras que la variación interanual permaneció en terreno negativo con una retracción del 1,1%. Los datos oficiales muestran que el empleo formal continúa sin consolidar un cambio de tendencia.
Las empresas mantienen la cautela
La cautela empresarial también se observa en las expectativas de contratación. Según la EIL, apenas el 5,7% de las empresas prevé modificar su dotación de personal durante los próximos tres meses. Dentro de ese grupo, el 2,9% espera incorporar trabajadores y el 2,8% anticipa una reducción de personal, lo que arroja una expectativa neta positiva de apenas 0,1%, uno de los registros más bajos de los últimos dos años.

Las proyecciones tampoco son homogéneas entre actividades. Mientras Comercio, Transporte y Servicios Financieros muestran perspectivas levemente favorables para incorporar personal, la industria manufacturera, la construcción y los servicios comunales continúan exhibiendo expectativas negativas, reflejando que buena parte de los sectores intensivos en empleo aún no logran recuperar dinamismo.
Consultado por Mundo Gremial, el economista Leonardo Ferrucci, asesor de la Organización Latinoamericana de Trabajadores Independientes (OLTI), creada a pedido del Papa Francisco y con respaldo del Parlasur, sostuvo que los indicadores laborales deben analizarse junto con la calidad de los puestos de trabajo que se generan.
Ferrucci: «Sin demanda no hay motivos para contratar»
«Esos datos tienen una particularidad y es que consideran a todo el cuentapropismo a la par del empleo en relación de dependencia. La verdad, eso es un exceso de optimismo. El cuentapropismo crece estadísticamente en Argentina, pero necesita herramientas para ganar solidez: crédito, asesoramiento en temas de gestión e impositivos. Hasta que eso no ocurra, los números son materia discutible», explicó.
Para Ferrucci, la escasa predisposición de las empresas a contratar nuevos trabajadores encuentra una explicación directa en la debilidad del consumo interno.
«Esto refleja un mercado interno apagado, sin demanda en este momento. El que tiene deudas agobiantes, sea familia o pyme, se mueve al nivel de subsistencia, no distrae un peso más allá de lo estrictamente indispensable. Y el mercado interno es más del setenta por ciento de la economía argentina. Sin demanda, no hay motivos para contratar», afirmó.

Crecimiento económico sin empleo
El economista también analizó uno de los fenómenos que muestran los datos oficiales: la posibilidad de que la economía crezca sin generar empleo en la misma proporción.
«Efectivamente, es lo que ocurre actualmente y no se ven en agenda medidas que vayan a modificar ese rumbo en el corto plazo. Los sectores minero y petrolero generan poco empleo y el RIGI no contribuye al desarrollo de proveedores locales», sostuvo.

En paralelo, la propia Encuesta de Indicadores Laborales muestra que durante mayo la tasa de búsqueda de personal descendió al 2% del total de ocupados y que la tasa de puestos no cubiertos alcanzó el 3,8% de las búsquedas realizadas, indicadores que reflejan un mercado laboral con escaso dinamismo pese a las expectativas de crecimiento económico.
El desafío del mercado interno
Finalmente, Ferrucci consideró que uno de los principales desafíos para recuperar el empleo pasa por recomponer la capacidad de consumo de familias y pequeñas empresas.
«Sigo convencido de que el sobreendeudamiento y la morosidad son dos de los mayores lastres para cualquier economía. No sólo condicionan la vida de quienes los padecen, sino que terminan afectando el funcionamiento del sistema económico en su conjunto. Es como intentar avanzar con un vehículo que tiene las cuatro ruedas desinfladas: se puede mover, pero lo hace con enorme esfuerzo, menor velocidad y un alto costo para todos», concluyó.
Con estos indicadores, tanto las proyecciones del Banco Central como la Encuesta de Indicadores Laborales y el análisis del economista consultado por Mundo Gremial convergen en un mismo escenario: la economía puede sostener expectativas de crecimiento durante 2026, pero el mercado laboral todavía no muestra señales firmes de una recuperación sostenida del empleo registrado.
FUENTE. MUNDO GREMIAL



