Sin Ley de etiquetado frontal, retrocede la salud pública.

La posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal que impulsa el Gobierno nacional en el Congreso, a favor del poder empresarial sería “un retroceso en salud pública”, advirtió en declaraciones a la prensa Marcelo Peretta, bioquímico y sindicalista farmacéutico, hoy al frente del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB).
De acuerdo a sus valoraciones, la derogación de dicha ley sería un triunfo del poder corporativo sobre la salud colectiva. Una claudicación del Estado frente a los intereses privados. Y un mensaje peligroso: que la rentabilidad de unos pocos vale más que la vida y el bienestar de millones.
“El gobierno ha decidido hoy dar un paso atrás en materia de salud pública, impulsando la derogación de la Ley de Etiquetado que, con apenas dos años de vigencia, había logrado instalar un mecanismo claro y transparente para que los consumidores pudieran elegir con conocimiento. La medida, presentada en un proyecto de apenas tres artículos, responde más al lobby de las grandes alimenticias —Molinos, Arcor y otras— que al interés general de la población.- remarcó el sindicalista.
La sociedad ya debatió y conquistó esta ley. Los legisladores, en aquel momento, hicieron lo correcto. Hoy, la pregunta es si el poder ejecutivo está dispuesto a desandar ese camino y dejar a la población sin una herramienta básica de defensa.
Según reflexiones de Peretta, en tiempos de crisis, cuando la confianza en las instituciones se mide por su capacidad de proteger al ciudadano común, eliminar una norma que defiende a los más vulnerables —hipertensos, diabéticos, personas con sobrepeso— es un golpe directo a la credibilidad gubernamental. La política pública no puede convertirse en rehén de los balances empresariales.
Mientras el Gobierno nacional impulsa la eliminación de la Ley en el Congreso, especialistas advierten sobre las negativas consecuencias que podría generar para la salud colectiva.
La contradicción es evidente: mientras en Estados Unidos y Europa los sistemas de advertencia nutricional se consolidan como herramientas modernas para enfrentar la hipertensión, la diabetes y la obesidad, aquí se pretende borrar de un plumazo una conquista ciudadana. No se trata de prohibir productos ni de frenar la industria, sino de garantizar que el consumidor sepa qué está comprando.
El argumento empresarial es tan crudo como revelador: las ventas caen cuando la gente tiene la posibilidad de elegir, reflexiona Peretta, a la vez que exige que No toquen esta ley porque, retroceder en salud es avanzar en desigualdad.



