Sociedad

El poder visionario de Martí  sobre las actuales amenazas que acechan a Cuba

La extraordinaria vigencia del pensamiento de José Martí, en un contexto marcado por las amenazas de agresión militar de Estados Unidos contra Cuba, fue resaltada por un panel de cubanos que expusieron en la Casa de la Amistad argentino-cubana, ubicada en la calle Alsina de la Capital Federal, durante la conmemoración de los 131 años de la caída en combate del Héroe Nacional.

Entre los disertantes se encontraban el periodista Martín Hacthoun, de Prensa Latina; la periodista Margarita Pécora, de la Agencia Comunas; y José Antonio Aguilera Hernández, Consejero de Turismo de Cuba para el Cono Sur.  El auditorio compuesto por  integrantes de la Asociación de Cubanos Residentes en Argentina (URCA),  e invitados de países amigos, contó también con la presencia de Misleidis  Reyes Santiesteban, Secretaria de Asuntos Consulares de la Embajada de Cuba en  Argentina.

Al subrayar la extraordinaria vigencia del pensamiento de José Martí frente a las actuales amenazas de agresión del vecino del Norte, Margarita destacó el amplio perfil del Héroe de Dos Ríos: no solo poeta y escritor, sino también diplomático y revolucionario de visión asombrosa. “Desde el siglo que le tocó vivir, Martí supo anticipar con lucidez los peligros del imperialismo norteamericano sobre Cuba y América Latina, convirtiendo su palabra en advertencia y su legado en brújula para la defensa de la soberanía”.

Se refirió  en  especial a  las  coincidencias  en las  advertencias de Martí de las pretensiones anexionistas de Estados Unidos  sobre  la Isla,  poniendo el foco  en  las recientes declaraciones  del  Secretario de Estado Marco Rubio ,   en las que  no solo  niega el bloqueo criminal impuesto  por más de seis décadas y  recrudecido  de manera brutal en esta etapa , sino  que remarcó los intentos  de la administración Trump,  de hacerse fácilmente de la Isla con el pretexto de que hay un “estado fallido”,  y  justificar nuevas formas de intervención bajo el disfraz de ayuda humanitaria.   En tal sentido,  la panelista dejó claro que el verdadero obstáculo para Cuba no es su sistema económico, sino el bloqueo que asfixia su desarrollo y busca imponer subordinación política.

También  abordó la denuncia cubana ante la ONU sobre los planes de invasión y el recrudecimiento de sanciones, recordando las palabras de Martí: “El pueblo que se somete a otro, perece.”   Su pensamiento se reafirma como defensa moral frente a la coerción económica y política, y como llamado a sostener trincheras de ideas ante las presiones externas.

Una faceta poco conocida de Martí, fue expuesta en su disertación por el representante de Turismo.  Aguilera señaló  que  José Martí reflexionó también sobre el turismo, y lo hizo desde una perspectiva profundamente ética y cultural.

Para él, viajar no debía reducirse a un simple entretenimiento o consumo, sino convertirse en un puente de conocimiento entre los pueblos. Martí veía en el turismo la posibilidad de acercar culturas, de derribar prejuicios y de fomentar la comprensión mutua, siempre que se practicara con respeto y sin convertir a las naciones visitadas en objetos de explotación. En sus crónicas, advertía que el visitante debía aprender de la tierra que pisaba y de la gente que lo recibía, porque “conocer es amar”, y solo a través de ese intercambio genuino podía construirse una relación justa entre países.

Así, su visión del turismo se enlazaba con su idea de la  “Patria como humanidad”: un espacio donde cada viaje debía ser oportunidad de integración y dignidad, no de dominación ni de lucro desmedido.

A modo de cierre, Hacthoun  recordó cómo tras  la caída en combate del Héroe de  Dos Ríos, su cuerpo atravesó distintos enterramientos que reflejaron  por una parte, el odio  del enemigo español, superado por  la reverencia creciente a los restos del Apóstol cubano.

Primero fue sepultado en el cementerio de Remanganaguas, luego trasladado a Santiago de Cuba, y finalmente, tras varios movimientos y homenajes, encontró su lugar definitivo en el mausoleo erigido en el cementerio de Santa Ifigenia, donde descansa como símbolo de la nación.

Ese recorrido funerario no fue solo físico: fue también el tránsito de un héroe hacia la eternidad de la memoria colectiva. Su hijo, José Francisco Martí Zayas-Bazán, conocido como “Ismaelillo” por el libro que el Apóstol le dedicó, heredó de su padre no solo el amor filial, sino la vocación de lucha por la patria. La obra “Ismaelillo” es testimonio de ternura y de llamado a la dignidad, y en ella Martí sembró la semilla de un patriotismo que marcaría la vida de su hijo, quien también se entregó a la causa cubana, confirmando que la herencia martiana fue tanto literaria como política, tanto íntima como nacional.

En síntesis, el encuentro concluyó que Martí sigue siendo una brújula ética y política para Cuba y Nuestra América. Su visión sobre el peligro imperial permanece intacta: la independencia no se conquista una vez, sino que se defiende todos los días frente al “Norte revuelto y brutal” que aún amenaza la soberanía de los pueblos y en especial la de Cuba.

Por  M. Pécora.

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