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Con una reunión en Casa Rosada, Scioli y Zannini oficializaron la fórmula

El secretario legal y técnico habló con los medios: dijo que aceptaba con orgullo la postulación pero se la atribuyó a Cristina Fernández. Luego, sostuvo que el bonaerense «es la continuidad del camino». El gobernador pidió a los periodistas que no lo subestimen.

Las piezas del rompecabezas empezaron a acercarse y el esquema de candidatos y listas con el que el kirchnerismo enfrentará las PASO ganó ayer en claridad. Horas después de que Daniel Scioli anunciara que Carlos Zannini sería su candidato a vicepresidente, los integrantes de la fórmula –que todo indica que serán la cabeza de la boleta única con la que se presentará el oficialismo- mantuvieron un encuentro que, de manera simbólica, da el puntapié a la campaña electoral. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, evaluaba anoche su futuro político luego de la decisión de la presidenta Cristina Fernández.
«Acepto con orgullo el pedido de la presidente y acompañaré a quien fue vicepresidente de Néstor Kirchner», dijo Zannini al ingresar ayer a la tarde Casa Rosada. En su primera definición quiso dejar en claro que fue la mandataria la arquitecta de la fórmula y vinculó adrede a Scioli con el primer kirchnerismo de Néstor. Más allá de la confirmación, el funcionario –siempre esquivo a la exposición- mostró cierta veta de candidato y dialogó unos minutos con los periodistas que lo esperaban. El secretario de Legal y Técnica venía de Olivos, donde había sido parte de la larga reunión que mantuvieron Cristina y Randazzo. Al ser consultado sobre la representatividad de la fórmula, Zannini –con una frase que sonó a slogan de campaña- dijo que «Scioli es la continuidad del camino» y que aceptó el ofrecimiento del mandatario bonaerense porque «es una manera de complementar la fórmula». Después, ya en su despacho en la planta baja de la Casa de Gobierno se dedicó al rol que históricamente tuvo: la ingeniería electoral. Durante dos horas atendió a los dirigentes del oficialismo que llegaban para ultimar los detalles del cierre de listas que culminará el sábado cuando se conozca todo el entramado de candidaturas. Desfilaron el secretario general de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló; el gobernador de Chubut, Marín Buzzi; el senador Miguel Ángel Pichetto; el titular del PJ y gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner y el santafesino Omar Perotti. También pasó por el despacho el apoderado del PJ, Jorge Landau, quien llevaba en su carpeta los nombres de los concejales que el kirchnerismo postulará en cada distrito.
Mientras la Casa Rosada era un ir y venir de dirigentes y operadores, la presidenta siguió desde Olivos los detalles del armado electoral. Los funcionarios, en cambio, ensayaron una voz coral para celebrar la fórmula Scioli-Zannini. El jefe de Gabinete Aníbal Fernández, afirmó que el proyecto político del FPV «requiere de hombres y mujeres que sean custodios a esa propuesta»: «Zannini es un ejemplo contundente de esa capacidad para custodiar una discusión de esta característica.» Después, evitó hablar sobre el futuro político de Randazzo y dijo que él seguía siendo candidato a la gobernación bonaerense.
Pero la sorpresa la dio Scioli cuando, minutos después de terminar un acto en Avellaneda, anunció que iría hasta la Casa Rosada para mantener una reunión con su compañero de fórmula. Llegó con cinco secretarios pero sin fotógrafo: la foto del binomio se hará esperar un poco más. Al término del encuentro, que duró 45 minutos, dijo que había sido la «primera reunión de planificación». «Quiero llevarle confianza a los trabajadores y a los empresarios. Que la gente tenga la tranquilidad de que este espacio es el más coherente y el más confiable», sostuvo ya en rol de candidato. Al ser consultado sobre si temía que Zannini hubiera sido designado como el custodio de su gestión, el bonaerense respondió con su historial de kirchnerista: «¿Todavía me subestiman? Hace doce años que me dicen esas cosas y se van a equivocar una vez más. Siempre la misma cantinela.» Consciente de que la fórmula dejó a Randazzo sin mucho margen para negociar, evitó hablar sobre el futuro político del ministro: «No insistan. No voy a decir nada por respeto a él y a las aspiraciones políticas de todos los compañeros.» Antes de dejar la casa de Gobierno, dejó las disputas internas y disparó contra el candidato presidencial del PRO, Mauricio Macri: «Tengamos cuidado con los que repiten que se necesita un cambio porque eso hoy es hacer marcha atrás.» «

TIEMPO ARGENTINO

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