Murió Raúl Guglielminetti, uno de los mayores torturadores de la última dictadura
Condenado a perpetua, nunca reveló el destino de sus víctimas.

Raúl Antonio Guglielminetti, exagente de inteligencia conocido como “Mayor Guastavino”, murió este miércoles a los 84 años en su casa de la localidad bonaerense de Mercedes, mientras cumplía prisión domiciliaria en el marco de múltiples condenas a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.
Considerado uno de los represores más temidos de la última dictadura cívico-militar, fue responsable de más de 70 hechos de tortura y tratos infrahumanos en el centro clandestino de detención Automotores Orletti, uno de los engranajes más brutales del aparato represivo ilegal.
El final de un represor condenado a perpetua
Guglielminetti se encontraba en arresto domiciliario desde finales de septiembre de 2025, luego de que la Justicia le concediera ese beneficio por el grave deterioro de su estado de salud. Días antes, había sido hallado inconsciente en su celda tras sufrir un hematoma subdural.
La vivienda donde falleció —una casa quinta ubicada en la zona sudeste de Mercedes— es la misma en la que había sido detenido por Interpol en agosto de 2006, cuando permanecía prófugo en la causa que investigaba los crímenes cometidos en Automotores Orletti.
Automotores Orletti y el rol clave en el terrorismo de Estado
Según consta en los expedientes judiciales, Guglielminetti se hacía pasar por periodista deportivo para infiltrarse en distintos ámbitos y secuestrar dirigentes sindicales y militantes políticos, quienes luego eran trasladados a centros clandestinos donde sufrían torturas sistemáticas.
Orletti funcionaba bajo la órbita de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y estuvo vinculado al Plan Cóndor, con participación de fuerzas represivas de otros países de la región. Allí operaba el grupo comandado por Aníbal Gordon, ligado también a la Triple A.
De la dictadura a la democracia: infiltración y expulsión
Tras el regreso de la democracia, Guglielminetti logró incorporarse a la gestión de Raúl Alfonsín como parte de su custodia. Sin embargo, fue rápidamente expulsado de la Casa Militar cuando se detectó que difundía información falsa y realizaba tareas de contrainformación.
Pese a su pasado, las causas judiciales en su contra recién se activaron en 2006, con el impulso a los juicios por delitos de lesa humanidad. Desde entonces quedó involucrado en investigaciones por La Escuelita de Neuquén, el atentado al diario Río Negro, El Olimpo y Automotores Orletti, entre otros.
El represor que recibió a diputados de La Libertad Avanza
Guglielminetti fue uno de los represores detenidos en la Unidad 31 de Ezeiza que, en julio de 2024, recibieron la visita de un grupo de diputados de La Libertad Avanza (LLA). El encuentro buscaba avanzar en un proyecto para otorgar la libertad o prisión domiciliaria a genocidas mayores de 70 años.
Entre los legisladores que participaron de aquella visita figuraron Beltrán Benedit, Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro y María Fernanda Araujo, junto a otros represores emblemáticos como Alfredo Astiz.
Meses más tarde, Guglielminetti fue trasladado a Campo de Mayo, señalado en un informe de la Secretaría de Derechos Humanos como una “cárcel VIP”, donde los represores gozaban de privilegios inexistentes para otros internos.
“Nunca dijo dónde están los cuerpos”
La agrupación H.I.J.O.S Capital confirmó públicamente el fallecimiento del represor y recordó su silencio frente a los crímenes cometidos. “Murió el genocida Raúl Antonio Guglielminetti. Nunca dijo dónde están los cuerpos desaparecidos ni nuestras hermanas y hermanos. Ni olvido ni perdón”, expresaron desde la organización.
FUENTE. GLP



