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Mundo

Milei habló en Davos ante un auditorio casi vacío

Un discurso vacío, desconectado y para muy pocos

Lo escuchó un auditorio casi fantasma y sólo al 20 por ciento de su capacidad. Mientras Trump habló de protección, el Presidente insistió en la liberalización económica. El bizarro caso de la “muerte de Maquiavelo”. Y la idea de “deuda civilizatoria”: aseguró que América pagará con gratitud a las corrientes que la originaron.

La participación del presidente Javier Milei en el Foro Económico de Davos pasó sin pena ni gloria, con un interés del público casi nulo y una ponencia confusa desde lo técnico y extemporánea en lo geopolítico. Es que, ante un mundo metido en una crisis seria y con debates profundos, el mandatario argentino -que habló después de un Donald Trump que encendió la mecha con Europa por Groenlandia y amenazó con implementar aranceles comerciales a los países de la zona- eligió un texto leído en el cual se le traspapelaron dos veces las hojas y donde habló de que el “capitalismo de libre comercio es el único sistema viable”. También expresó que “América será faro de luz”, que “pagará su deuda civilizatoria” y de esa manera mostrará “gratitud” hacia quienes debe su identidad y valores y, en relación al debate mundial sobre la Inteligencia Artificial, envió un mensaje claro para los megamillonarios informáticos: “lo más responsable que pueden hacer los Estados es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor”.

En ese contexto, además, tuvo algunos pasajes bizarros: el primero, el del inicio, cuando anunció, para sorpresa de los presentes, que “Maquiavelo ha muerto”. Nadie comprendió muy bien a cuento de qué venía la mención del autor de obras tales como El Príncipe, emblema del estudio de la política, sus causas y consecuencias.

La segunda, en una tribuna internacional y desaprovechando los 30 minutos que tenía por reglamento, volvió a decir que bajó la pobreza al 27 por ciento, que la inflación pasó del 300 por ciento al 30 y hasta elogió a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Chino básico para una platea al extremo raleada.

Según confiaron a Página I12 fuentes empresarias que participaron del mitin que se desarrolló en el pueblo de los Alpes Suizos, la exposición de Milei no fue vista por más de un 20 por ciento del salón principal. También había sido la transmisión oficial on line de Davos con menos gente mirando por Youtube.

Todos los cuadros que expusieron antes de Milei habían llenado el auditorio, con capacidad para cerca de 1300 personas. El francés Emmanuel Macron; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen y, naturalmente, Donald Trump, habían llenado el lugar. En el caso del Presidente de Estados Unidos se debió, además, habilitar salones en el primer piso ante la alta demanda por escucharlo.

Mientras Milei vende que es un personaje de interés global, en Davos no parece haberse visto eso. Es evidente que la convocatoria del mandatario en los foros ultra liberales no se contagia en eventos organizados por potencias, factores de poder y en los que se discuten temas de interés y relevancia planetaria.

Algún personaje de la comitiva oficial se entusiasmó en un momento con quedarse con la audiencia de Trump, que habló una hora y cuarto antes de Milei. La expectativa se esfumó cuando vieron que, por protocolo de seguridad, los salones se vacían por completo cuando finalizan las charlas. Es decir, Milei no puso conservar ni 300 personas de las más de 1500 que vieron a su par estadounidense.

Otro de los que sí colmaron el salón fue el primer ministro de Canadá, Mark Carney, que encendió el auditorio con un discurso con niveles de dignidad apropiados para semejante convite.

El discurso de Milei no sólo contrastó con el de Trump, sino también con el de Carney. El funcionario, cruzado con Trump, expresó que “la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno”, y agregó que “cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tu”. Trump, a la hora de hablar, fue directo con Carney: “Canadá existe gracias a Estados Unidos. Recuerda eso, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones”. La guerra declarada entre potencias globales y los conflictos comerciales se habían instalado como central en Davos.

Milei, mientras tanto, seguía en su universo. Calificó a la deuda como “civilizatoria” y aseguró que pagarla es una forma de agradecer a las filosofías que dieron origen a América: griegas, romanas y judeocristianas. Y en su gabinete actuaban en consecuencia. El jefe de los ministros, Manuel Adorni, no sólo tuiteó la muerte de Maquiavelo como un hecho relevante del discurso, sino que eligió tres frases de Milei que no leían para nada con el contexto.

La primera, que “lo justo no puede ser ineficiente, ni lo eficiente injusto. Justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda”. Dicen en el Gobierno que a raíz de esta frase Milei le volvió a cavar la tumba, muchos años más tarde, a Maquiavelo. Además, posteó el jefe de gabinete la frase de que “los mercados no sólo son superiores desde lo productivo, sino que también son justos”. Para cerrar con una diatriba de alianza política cuando nada parece estar claro en el concierto internacional. El Presidente dijo que “tenemos por delante un futuro mejor, pero ese mejor futuro existe si volvemos a la raíces de Occidente, esto es, a las ideas de la libertad”.

Qué dijo el Presidente

El presidente afirmó este miércoles que “el capitalismo de libre comercio es el único sistema justo”, al brindar su discurso ante el Foro Económico de Davos, oportunidad en que además le hizo un guiño a su par estadounidense, Donald Trump, con la frase “Make America great again”.

“Esto es ´Make Argentina great again’”, dijo al destacar las “13.500 reformas estructurales” de su Gobierno y que, según Milei, “permitieron el crecimiento de Argentina” porque “regular mata el rendimiento” y “merma el crecimiento”.

En su exposición, Milei se posicionó nuevamente contra la agenda “woke”, el populismo y los “parásitos socialistas”, además de remarcar los logros de su gestión, como también lo había hecho en las dos ediciones anteriores del foro.

Por un lado, resaltó que la crisis en la que está sumergido Occidente es “fruto del socialismo” y dio como ejemplo “los daños aberrantes en Venezuela” con la “narcodictadura sangrienta” del presidente secuestrado por Estados Unidos Nicolás Maduro.

Asimismo, sostuvo que es de suma importancia “retomar los valores judeocristianos para salvar Occidente”, por lo que “los políticos tienen que dejar de molestar a quienes están trabajando para lograr un mundo mejor”.

En cuanto a lo que el cree son los aciertos de su gestión, subrayó el accionar los ministerios de Desregulación y Transformación del Estado, al que llamó informalmente “el Ministerio de los Rendimientos Crecientes”, conducido por Federico Sturzenegger, y de Capital Humano, que lleva adelante su amiga y funcionaria Sandra Pettovello.

Del primero destacó las “13.500 reformas estructurales” que permitieron el crecimiento de Argentina ya que, para la gestión libertaria, “regular mata el rendimiento” y “merma el crecimiento”.

En cuanto a la cartera que comanda Pettovello, reconoció el trabajo de la ministra sobre “enseñarle a pescar” a los sectores más vulnerables e, incluso, impulsar a que funden “su propia empresa pesquera” y no continuar con la tradición de “regalar pescado y no la caña”.

También volvió a pronunciarse en contra de las ideas “populistas y empobrecedoras” promovidas por el movimiento “woke” y “los parásitos socialistas”, y valoró el trabajo continuo con el fin de “defender la libertad, la propiedad privada y la paz”.

“Maquiavelo ha muerto y es hora de enterrarlo. Viva la libertad, carajo”, concluyó.

FUENTE.  PAG   12

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