Energía mareomotriz: investigan la potencialidad del mar austral argentino
Para ello, se instalarán unas boyas que permitirán evaluar la potencialidad de nuestras olas para generar electricidad. El objetivo final es poder instalar turbinas.
Por Mariana Mei
Y-Tec, la empresa de investigación y desarrollo creada por YPF y el CONICET en 2012, anunció la colocación de boyas meteoceánicas que permitirán estudiar el potencial del Mar Austral argentino como nuevo recurso renovable para la generación de energía eléctrica.
Sobre este tema, Norma Di Cristofaro, directora del proyecto en la Universidad Tecnológica Nacional y docente en esa casa de estudios, explicó que se trata de “un proyecto de estudio del recurso energético. Río Gallegos es el segundo lugar a nivel mundial con mayor potencial para producir energía mareomotriz después de una zona en Canadá. Si bien estamos seguros de la potencialidad de Río Gallegos estamos estudiando los sitios más probables para su aprovechamiento”.
“Las boyas meteocéanicas –amplió la especialista- sirven para la medición de parámetros meteorológicos y oceanográficos. Es decir: se realizan estudios de la actividad mareomotriz de la zona”.
Concretamente, las boyas fondeadas contienen instrumentos que permiten medir corrientes, olas y parámetros meteorológicos. Esta información será utilizada en el desarrollo de una biblioteca de datos que permitirá elaborar entre otras cosas, un mapa oceanográfico para el aprovechamiento energético de las corrientes oceánicas.
Con respecto al poco desarrollo investigativo de la energía mareomotriz en el mundo, Di Cristofaro aseguró: “Es necesario tener una decisión de tipo política para implementar una energía renovable. Además, hasta hace poco tiempo había limitaciones vinculadas a los materiales, ya que el mar es uno de los elementos más corrosivos. Actualmente, la industria desarrolló materiales más resistentes a este tipo de ambientes, como por ejemplo aceros”.
“Estos son aceros resistentes que fueron probados en estructuras of shore –agrega la académica- y también podemos usar materiales compuestos, por ejemplo materiales plásticos reforzados con fibras de vidrio. Se trata de materiales alternativos y materiales revestidos, como por ejemplo cerámicos”.
El proyecto presenta una gran capitalización de equipos e instrumentos de última tecnología, tendrá una duración de tres años y apunta a la formación de jóvenes profesionales, investigadores y tecnólogos en campos tales como las operaciones marítimas, la generación de energía eléctrica mediante fuentes renovables, el estudio de materiales, corrosión y bio-corrosión, la utilización del hidrógeno y estudios ambientales.
Di Cristofaro comentó, además, que el proyecto continúa en varias zonas de Río Gallegos, en la zona del estrecho de Magallanes y en algunas zonas de Tierra del Fuego con el objetivo de recolectar datos. “Vamos a ir cambiando de posición a las boyas, lo cual nos va a servir para aumentar la base de datos para que en el futuro un pequeño emprendedor o un gran inversor, como el Estado, pueda desarrollar este recurso”, concluyó la investigadora.
Barañao: “La zona es propicia para la explotación de la energía mareomotriz”
El Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, conversó con Mi Club Tecnológico sobre la colocación de boyas meteoceánicas que permitirán estudiar el potencial del Mar Austral argentino. Al respecto, sostuvo: “Una vez verificada la fase investigativa, el objetivo es instalar turbinas. Lo que va a dar un aporte significativo a la producción de energía eléctrica. Al menos desde el punto de vista teórico, la zona es propicia para la explotación de la energía mareomotriz y es posible obtenerla eficientemente”.
“Se sabe que algunas zonas en Canadá y Río Gallegos son los lugares con mayor potencial en este tema”, afirmó el Ministro. “El Estado tiene que asumir este rol de jugarse a esta posibilidad porque ninguna empresa lo va a hacer. Ninguna empresa va a invertir dos millones y medio de dólares para analizar qué resultados tiene. Las empresas son mucho más cautas en general. Argentina invierte en este tipo de proyectos del mismo modo que lo hacen la mayoría de los Estados que invierten en etapas de alto riesgo”.
Sobre el futuro del emprendimiento, el titular de la cartera de Ciencia reflexionó: “Vamos a establecer condiciones así como se licitan pozos petroleros, y próximamente quizás se puedan licitar ubicaciones para proveer energía hidroeléctrica. También existe un desarrollo de energías especiales para este fin. INVAP está interesada ya que es una empresa productora de tecnología, mientras que Y-Tec cuenta con condiciones ad hoc para comercializar con otros países”.
“Aquí hay personal entrenado –continuó Barañao- se da una conjunción virtuosa entre ingenieros especialistas en petróleo, biólogos marinos y especialistas en navegación. Es verdaderamente un equipo multidisciplinario que es lo que se necesita para cubrir proyectos de esta envergadura y complejidad”.
Por último, el funcionario reflexionó sobre la vinculación con el sector privado: “Generalmente es demandante y participa activamente, pero depende del proyecto que se trate. Lo que se percibe es cada vez mayor interés. Es un dato positivo y debe ir creciendo para que haya mayor cantidad de empresas en la parte productiva del país. Considero que Argentina puede aspirar a esto por su alta capacidad en los recursos humanos y por la tendencia al desarrollo de energías”.



