Macri e Insaurralde son enemigos de los clubes y los espacios independientes
Ayer, a las 10:00, se hizo presente el presidente Mauricio Macri en el Club Atlético Social y Deportivo Juventud Unida de Lavallol para anunciar una reducción del 40 % de la tarifa eléctrica para clubes de barrio, cuando previamente tarifó el servicio hasta en un 700 %. Estuvo presente, junto al presidente, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, cuya presencia ahonda profundamente en la crisis del PJ. El respaldo de Insaurralde al anuncio de Macri en la localidad de Llavallol llama la atención: Vidal viene de vetar los fondos que votó la legislatura de la provincia para financiar la recuperación del Htal. LLavallol, tan anhelado por los vecinos del barrio. Insaurralde se ha declarado en Lomas de Zamora como un enemigo público de los espacios independientes y los centros culturales promoviendo los intereses del capital especulativo. Lo hace con reiteradas sanciones a los espacios independientes como lo fue la reciente clausura circunstancial del Centro Cultural Cultura del Sur, defendiendo los circuitos privados de la cultura gestionado por empresarios y amigos del poder. Por su parte Macri ha hecho escuela de esta orientación persiguiendo a los espacios independientes en la ciudad para habilitar el negocio de los Time Warp. El anuncio de Macri de un descuento del 40% de las tarifas, incurre en una trampa: los clubes barriales, como manifestación organizada del deporte y la cultura en cada barrio, tienen impedido su desarrollo debido al desfinanciamiento del estado y la proliferación de los negocios privados. Esto quedo retractado en el film “Luna de Avellaneda” que se filmó en las mismas instalaciones donde Mauricio Macri anunció los descuentos. Sin embargo, este es solo un aspecto del problema. El problema principal es que el deporte y la actividad cultural, como elemento del desarrollo humano, no se puede desarrollar si más de la mitad de los trabajadores cobran menos de la mitad de lo que cuesta una canasta familiar, si casi la mitad de los trabajadores del país se encuentran en negro, si avanzan de a miles las cesantías laborales, la devaluación monetaria y los aumentos de tarifas en los servicios y el transporte. El derrumbe de los clubes de barrio refleja la descomposición más general de las condiciones de vida de la población trabajadora. En el año 2014 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner envió al parlamento un proyecto de ley que otorgaba tarifa social a clubes de barrio. El PO, dentro del bloque Frente de Izquierda, votó a favor de dicho proyecto, denunciando sin embargo que el otorgamiento del descuento quedaba al total arbitrio de la secretaría de deporte del gobierno de turno. Hoy, se plantea el mismo problema. El Partido Obrero, como miembro del Frente de Izquierda, plantea la necesidad de polideportivos para cada barrio, organizados por los vecinos, con acceso a la financiación y el subsidio del estado. El gobierno de Macri defiende los intereses opuestos: los grandes clubes que lucran con la actividad deportiva y cultural realizando negocios millonarios, mientras marginan a la gran masa de trabajadores a salarios de miseria y al quebranto de sus clubes.



